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La NASA canceló parte del regreso de la tripulación de Artemisa-2 por una fuga de helio mayor de la esperada.

Hombre con auriculares y uniforme NASA controlando una misión espacial en varios monitores y pantalla grande.

«Houston, tenemos una fuga»

En la misión tripulada «Artemida-2», que por primera vez en décadas ha llevado a personas rumbo a la Luna, se ha detectado una fuga de helio en el sistema de propulsión de la nave «Orión». La anomalía se identificó durante el trayecto de regreso a la Tierra y, aun así, el desarrollo general del vuelo sigue prácticamente conforme a lo previsto.

En un principio, la tripulación tenía programada una demostración de control manual del vehículo, pero la NASA optó por cancelar esa actividad. El tiempo liberado se destinó a inspecciones adicionales del sistema de motores con el objetivo de recopilar más datos sobre la fuga.

En «Orión», el helio se emplea para generar la presión necesaria que impulsa los componentes del propelente desde los tanques y a través de las tuberías hasta los motores. El combustible utilizado es hidrazina y el oxidante es tetróxido de nitrógeno. La fuga se localizó en el circuito encargado de presurizar la línea del oxidante. Además, la pérdida se produce dentro del propio sistema, a través de válvulas. Para los ingenieros, es clave determinar su naturaleza a fin de valorar si habrá que introducir cambios de diseño en misiones futuras.

Estas válvulas están instaladas en el módulo de servicio, de fabricación europea. Dicho módulo se separará antes de la reentrada atmosférica y se desintegrará al arder, mientras que la tripulación regresará a la Tierra en la cápsula de descenso y amerizará en el océano Pacífico.

Pese a la incidencia, el sistema de propulsión continúa funcionando con normalidad. Todos los encendidos de los motores se han realizado sin desviaciones, y la trayectoria coincide con tal precisión con la calculada que se han cancelado parte de las maniobras de corrección. Para el momento del retorno, la nave solo habrá consumido alrededor del 40% del combustible.

La posibilidad de una fuga pequeña ya se contemplaba antes del despegue: un problema similar también se registró durante la misión no tripulada «Artemida-1» en 2022. Entonces se consideró que el riesgo era aceptable, ya que el vuelo actual se desarrolla en una trayectoria de «retorno libre»: la gravedad de la Luna encamina la nave hacia la Tierra y, en teoría, el regreso debería completarse sin maniobras complejas.

Sin embargo, ya en vuelo, la fuga resultó ser aproximadamente un orden de magnitud mayor que la observada en tierra. Sigue estando dentro de límites permitidos, pero la NASA ya estudia si será necesaria una revisión importante del diseño de las válvulas.

La situación se complica porque el módulo de servicio no regresará a la Tierra, de modo que los ingenieros no podrán examinar directamente las válvulas. Por eso, en lugar de la demostración de control manual, el equipo técnico llevó a cabo una batería de pruebas, incluidas comprobaciones de cómo influyen la temperatura y la orientación de la nave, por ejemplo durante un giro para encararse al Sol.

«Artemida-2» es, ante todo, un vuelo de ensayo. Se trata del segundo lanzamiento de «Orión» al espacio y del primero con tripulación, así que la misión tiene como objetivo principal reunir la mayor cantidad posible de datos sobre el funcionamiento de sus sistemas.

Los datos obtenidos afectarán de forma directa a las siguientes fases del programa. En este momento, se prevé que la misión «Artemida-3» en 2027 se realice en órbita terrestre, donde «Orión» deberá acoplarse a módulos lunares comerciales. Y «Artemida-4», programada para 2028, tendría que devolver a seres humanos a la superficie de la Luna por primera vez desde 1972. Precisamente para ese hito es imprescindible que el problema de las válvulas quede resuelto. En la NASA confían en que la modificación no requiera mucho tiempo y sea más rápida que la investigación de dos años sobre los problemas del escudo térmico tras «Artemida-1».

Este tipo de fallos no es extraño en tecnología espacial: fugas y averías de válvulas han ocurrido también en otros programas. En el caso de «Artemida-2», no obstante, la situación sigue bajo control y la misión cumple su propósito esencial: proporcionar a los ingenieros datos reales sobre el comportamiento de la nave en vuelo.

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