El BEN es un coche eléctrico pequeño creado por el CEiiA -Centro de Ingeniería y Desarrollo-, con sede en Matosinhos (Oporto), y ha obtenido este miércoles la esperada homologación de la Unión Europea (UE), necesaria para circular legalmente en todos los Estados miembros.
Con esta homologación ya concedida, el CEiiA pasará a fabricar una primera serie de vehículos en el Garaje BEN, en Matosinhos. Después llegará una segunda etapa centrada en la producción de lotes de ediciones limitadas, adaptadas a distintos usos y a servicios de movilidad.
Este periodo también estará marcado por la mejora del producto y por la evolución de la unidad piloto de producción, preparada para ensamblar hasta 200 unidades al año. Aun así, la fabricación a gran escala se ha previsto para 2026, en varios polos industriales de Portugal y en otros países europeos.
El objetivo es alcanzar en 2030 una producción descentralizada de 20.000 unidades al año, con un precio de entrada a partir de 8000 euros.
“Con el BEN, Portugal es, a partir de ahora, un constructor (de movilidad) europeo. Creamos el BEN como respuesta de Europa a un nuevo modelo social inclusivo que pasa por e-cars más accesibles, pequeños y sostenibles. El BEN está, así, alineado con la iniciativa “Small and Affordable e-car” de la Comisión Europea”.
Helena Silva, administradora y CTO del CEiiA
BEN: coche eléctrico pequeño y asequible
El BEN es un vehículo eléctrico compacto -con unas dimensiones similares a las de un Citroën Ami-, concebido para usarse y comercializarse como un servicio de movilidad compartida, y no como un medio de transporte individual. La ambición del proyecto es dar respuesta a nuevas formas de movilidad urbana, con especial atención a la accesibilidad, la sostenibilidad y la flexibilidad.
Entre sus rasgos diferenciales destaca que es el primer coche eléctrico que incorpora un contador de emisiones de dióxido de carbono (CO2) evitadas, registrando cuánto CO2 se deja de emitir por cada kilómetro recorrido en comparación con un coche de combustión.
El BEN se apoya en dos plataformas que se complementan. La primera, llamada SPIRIT, es digital e incluye identificación del usuario, llave digital compartida, una configuración adaptada al servicio y el seguimiento en tiempo real de las emisiones de carbono.
La segunda, denominada BODY, es física y modular. El BEN mide 2,50 m de largo, ofrece un interior flexible con hasta tres plazas y una capacidad de carga de entre 100 litros y 400 litros. Esa versatilidad abre la puerta a diferentes usos: transporte de pasajeros, pequeños repartos y, según el CEiiA, el vehículo ya está preparado para una futura conducción autónoma. Por ahora, no se han publicado más especificaciones.
“Puede ser un recurso para una comunidad de vecinos, en el que las personas, al comprar la casa, ya tienen incluida en el paquete esta solución de movilidad, del mismo modo que pueden tener una lavandería común”, dijo Margarida Pina, responsable de la unidad de negocio del CEiiA a MaisGuimarães.
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