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# Bugatti Tourbillon apuesta por un cockpit analógico de relojería

Coche deportivo Bugatti azul oscuro visto de frente en un showroom con suelo de mármol blanco.

Mientras muchos hiperdeportivos apuestan por pantallas enormes y menús digitales, Bugatti ha preferido ir en la dirección opuesta y reivindicar lo mecánico y lo analógico en la instrumentación. El Tourbillon es la prueba más clara.

Bugatti Tourbillon: un cockpit totalmente analógico inspirado en la relojería

En lugar del típico cuadro de instrumentos digital, el Bugatti Tourbillon incorpora un cockpit completamente analógico, con indicadores que imitan la apariencia y el funcionamiento de los relojes puramente mecánicos. Este conjunto se desarrolló junto a la firma suiza Concepto, especializada en movimientos relojeros complejos.

El módulo está formado por más de 650 piezas individuales ensambladas a mano mediante técnicas de haute horlogerie, adaptadas para soportar las vibraciones, las aceleraciones y los cambios de temperatura que exige un automóvil. Cada engranaje y cada detalle se diseñó a medida, dando lugar a una fusión singular entre ingeniería del automóvil y arte relojero.

El impacto de esta solución fue tan importante que terminó por dar nombre al hiperdeportivo francés: “tourbillon” alude a un mecanismo de relojería creado en 1801 para corregir desviaciones de precisión causadas por la gravedad.

Bugatti traslada ese concepto al cuadro de instrumentos para ofrecer una experiencia visual y táctil atemporal que, a diferencia de una pantalla, no se verá anticuada dentro de muchos años.

Los clientes, además, pueden personalizar los elementos a la vista con acabados clásicos de relojería - guilloché, Clous de Paris, Tapisserie - y con materiales lujosos como aventurina, rubíes y cristal de zafiro.


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