632 eurodiputados de 656 han votado a favor de obligar a ofrecer dos equipajes de cabina gratis en todos los vuelos europeos. Es un golpe directo al modelo de las aerolíneas low cost, que llegan a obtener hasta un 20 % de sus ingresos de los recargos por equipaje. Sin embargo, entre la presión del lobby y el bloqueo en el Consejo, tu próxima reserva en Ryanair sigue mostrando suplementos. La parte positiva: el cambio podría acabar llegando, y relativamente pronto.
Puede que no lo hayas visto, pero hace unos meses el Parlamento Europeo respaldó de forma abrumadora la idea de imponer dos bultos gratuitos en cabina (un artículo personal + una maleta de hasta 7 kg) en los vuelos dentro de Europa. Las low cost, para las que el equipaje es una fuente clave de ingresos, se oponen sin matices. Y mientras el Consejo de la UE frena la negociación, las compañías solo han cedido lo mínimo: permitir de forma voluntaria un pequeño bolso gratis (40 × 30 × 15 cm). En lo que respecta a las maletas de cabina, en cambio, casi nada ha variado. De momento. Porque estas reglas europeas podrían terminar aplicándose de aquí a 2028.
El 21 de enero de 2026, el Parlamento Europeo fijó su posición sobre la revisión del reglamento que regula los derechos de los pasajeros aéreos desde 2004: 632 votos a favor, 15 en contra y 9 abstenciones. El texto plantea que cada pasajero pueda subir sin coste dos bultos en cabina: por un lado, un artículo personal (mochila, bandolera) de al menos 40 × 30 × 15 cm que vaya bajo el asiento; por otro, una maleta de cabina cuya suma de dimensiones no supere 100 cm, con un peso máximo de 7 kg.
Sobre el papel, es un cambio de calado para la forma de viajar. En la práctica, basta con abrir hoy la app de Ryanair e intentar embarcar con una maleta con ruedas sin pagar: no se puede, salvo que desembolses entre 6 y 20 euros para contratar la opción Priority. En EasyJet, el recargo suele situarse entre 20 y 50 € según el vuelo. El motivo es simple: que el Parlamento vote no convierte automáticamente la medida en una ley europea. Para que sea efectiva, el Consejo de la UE -donde están representados los 27 Estados miembros- aún tiene que aprobar el texto.
Un 20 % de ingresos en juego
Para entender por qué las aerolíneas se atrincheran, basta mirar sus cuentas. Los cargos por equipaje, selección de asiento y embarque prioritario pueden suponer hasta el 20 % de la facturación de las low cost. Es, en gran parte, lo que hace posible anunciar un billete París-Barcelona por 19,99 € (y, al mismo tiempo, cobrar 35 € extra por el equipaje).
El problema es que la nueva ley europea cuestiona de raíz ese engranaje. Era inevitable que el sector se organizara para presionar. Airlines for Europe (A4E), que agrupa a 17 grupos y representa más del 70 % del tráfico europeo (Ryanair, EasyJet, Air France-KLM, Wizz Air), está liderando la batalla ante el Consejo. El consejero delegado de EasyJet llegó a definir el texto como “terrible para el consumidor”, alegando que dos bultos gratuitos en cabina provocarían retrasos en el embarque. Ryanair defiende la lógica de la elección: no debería pagar quien viaja ligero por quien sí necesita una maleta.
Planteado así, el argumento no carece de coherencia. Añadir 7 kg por pasajero implica también más queroseno y, por tanto, un aumento de costes. Pero ese relato deja fuera un elemento clave: el sistema actual se apoya en una opacidad de precios que atrapa con frecuencia a los viajeros. Según el Centro Europeo del Consumidor, cerca del 40 % de los conflictos con aerolíneas low cost tienen que ver con recargos por equipaje no previstos.
Lo que ya ha cambiado (y lo que sigue igual)
No sería justo afirmar que no se ha movido nada. Con presión política y también de las autoridades de competencia (España había impuesto 179 millones de euros en multas a cinco compañías por cobros abusivos, antes de que los tribunales suspendieran la decisión), los miembros de A4E asumieron desde el verano de 2025 el compromiso de garantizar en todos sus vuelos un artículo personal gratuito de al menos 40 × 30 × 15 cm.
En la práctica, en 2026 Ryanair permite gratis un bolso de 40 × 30 × 20 cm (ampliado 5 cm en septiembre de 2025). EasyJet ofrece el bolso gratuito más generoso entre las low cost: 45 × 36 × 20 cm. Air France (que no es low cost) incluye una maleta de cabina de 55 × 35 × 25 cm en todas sus tarifas, incluidas las más económicas. En Transavia (filial de Air France), el equipaje de cabina está incluido a partir de la tarifa Smart.
Aun así, para las maletas con ruedas “de las de toda la vida” -las que la mayoría identifica como “equipaje de cabina”- en las low cost sigue siendo necesario pagar un suplemento.
La presidencia chipriota del Consejo intenta desbloquear las conversaciones antes de junio de 2026. En el escenario más favorable, habría acuerdo político antes del verano y la aplicación llegaría en 2027 o 2028. El escenario más probable apunta a un nuevo bloqueo, como el que se arrastra desde 2013, cuando se inició esta reforma de los derechos de los pasajeros.
Francia, Alemania y España apoyan el texto. Pero otros países, más dependientes de las rutas low cost para su conectividad, dudan a la hora de agitar un modelo que ha contribuido a democratizar el transporte aéreo.
Qué opinamos
La votación del Parlamento lanza un mensaje político muy contundente, pero mientras el Consejo mantenga el freno, las low cost seguirán mostrando suplementos por equipaje. El cambio real se decidirá en los próximos meses.
En el fondo, ambas posiciones tienen parte de razón. Es cierto que las low cost han permitido a millones de europeos viajar barato gracias a la fragmentación de tarifas. Pero ese mismo esquema también ha generado abusos que han perjudicado a millones de consumidores. Sin duda existe un punto de equilibrio entre exigir un equipaje de cabina gratuito de tamaño razonable y permitir que las compañías cobren por servicios realmente opcionales. Podría plantearse, por ejemplo, encarecer la elección de asiento, el acceso prioritario o incluso el equipaje facturado.
En cualquier caso, el statu quo ya no es sostenible para el Consejo Europeo, especialmente cuando el texto ha sido respaldado por casi la totalidad del Parlamento, algo poco habitual dada la polarización política. Ahora falta ver si los Estados miembros se atreven a dar el paso o si, una vez más, preferirán dejar que los lobbies marquen el calendario.
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