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Tras la polémica de Palworld, un nuevo juego de supervivencia llamado Pickmon provoca a los fans de Pokémon.

Persona jugando a videojuego de criaturas animadas coloridas en un monitor de ordenador.

Palworld provocó primero una tormenta mediática al ser etiquetado como “Pokémon con armas” y terminó rozando un choque legal con Nintendo. Ahora entra en escena Pickmon, un survival para PC que bebe con enorme generosidad de dos referentes a la vez. Y con ello vuelve a poner sobre la mesa la misma duda: ¿en qué punto la inspiración deja de serlo y se convierte en copia descarada?

Del señalamiento a Palworld al nuevo aspirante a polémica: Pickmon

Cuando Palworld se hizo viral a principios de 2024, hubo una frase que se repetía sin parar: “Pero si esto parece Pokémon.” La comparación no iba solo por las criaturas coloridas, sino por la base del planteamiento: capturar seres, entrenarlos y hacer que combatan. A eso se le sumaba el giro survival con armas, construcción de bases y explotación de los propios monstruos. Nintendo lo consideró lo bastante serio como para iniciar movimientos legales con el objetivo de revisar posibles infracciones de derechos de autor.

Al final, y por el momento, Nintendo se quedó en acusaciones sonoras sin un golpe definitivo en los tribunales. De aquel choque se desprendió una idea clave: el parecido puramente visual -por ejemplo, en el diseño de criaturas concretas- muchas veces no basta, por sí solo, para sostener con seguridad una acusación de plagio ante un juez.

“Palworld ha desplazado la línea de lo que los estudios se atreven a hacer cuando dicen ‘inspirarse’ en marcas conocidas; Pickmon ahora va un paso más allá.”

En ese hueco es donde intenta colarse Pickmon. El proyecto del estudio PocketGame se presenta como un título survival para PC con mundo abierto, construcción de bases, criaturas coleccionables y combates. El problema es que, con solo ver las primeras imágenes, a muchos les asalta un déjà vu muy potente.

¿Qué es exactamente Pickmon?

Pickmon se describe como un juego de supervivencia en mundo abierto. Su núcleo gira en torno a reunir pequeñas criaturas, utilizarlas en combate, apoyarse en ellas para tareas cotidianas y levantar una base propia con su ayuda. Los monstruos pueden trabajar, recolectar recursos, levantar estructuras y, por supuesto, pelear para su dueño.

La fórmula general que plantea es:

  • Explorar un mundo abierto
  • Capturar y entrenar criaturas
  • Usarlas para combates y para extraer recursos
  • Construir y ampliar una base
  • Sobrevivir a peligros ambientales y a ataques

Esta combinación ya es familiar por Palworld, con la diferencia de que allí el uso de armas tenía un peso muy dominante. Pickmon, en cambio, aparenta ser una versión más “pulida”, con mayor énfasis en monstruos vistosos y en mecánicas típicas de juegos de colección.

Similitudes visuales con Pokémon y Palworld

Basta con fijarse en las criaturas mostradas hasta ahora para que surja la sospecha: aquí hay mucho de Pokémon y de Palworld. Algunas recuerdan de manera llamativa a personajes muy conocidos. Se menciona, por ejemplo, un ser que parece inspirado con demasiada claridad en Charizard: alas, forma del cuerpo y silueta resultan inquietantemente familiares. Otros diseños evocan a Anubis de Palworld, incluso en poses y proporciones.

En el terreno legal, los especialistas lo tienen claro: “que se parezca” suele ser insuficiente para actuar con contundencia. Eso mismo dejó entrever el caso de Nintendo contra Pocketpair, los responsables de Palworld. Aunque las coincidencias visuales sean evidentes, demostrar una vulneración de derechos de autor se complica si no hay elementos protegidos copiados de forma directa e inequívoca.

“Pickmon se mueve en la misma zona gris que Palworld, solo que de forma más agresiva, porque mezcla dos referencias de éxito a la vez.”

Cómo Pickmon intenta esquivar riesgos legales con sus mecánicas

La parte interesante aparece al mirar de cerca ciertos sistemas de juego. Un ejemplo claro es la captura de criaturas. En Pokémon, el jugador lanza bolas. En Palworld, al principio existía un método muy parecido, lo que abrió dudas en materia de patentes. Precisamente ese detalle terminó ajustándose más tarde.

Pickmon opta por un enfoque diferente: aquí se usan cartas para capturar a los seres. Con ello, sus creadores pueden defender que su sistema se aparta de las clásicas bolas y, por tanto, no entra en el radio de determinadas patentes. La lógica de fondo se mantiene -ver a la criatura, lanzar un objeto y, si sale bien, atraparla-, pero la forma y la puesta en escena cambian lo suficiente como para dificultar un ataque jurídico.

Este tipo de variaciones parecen menores a simple vista, pero en una evaluación legal suelen pesar mucho. Las compañías no solo protegen personajes: también registran mecánicas concretas y procedimientos técnicos mediante patentes. A veces, modificar un sistema “lo justo” abre más margen del que cabría esperar.

Survival, coleccionismo y construcción de bases: por qué esta mezcla engancha tanto

Que varios estudios estén apostando por combinar monstruos coleccionables con supervivencia y construcción de bases no es casualidad. Son géneros populares que, al juntarse, se potencian entre sí:

  • Impulso coleccionista: a muchos jugadores les encanta completar registros, reunir criaturas y ordenarlas.
  • Progresión: subir de nivel, mejorar equipo y desbloquear evoluciones transmite avance constante.
  • Tensión survival: la escasez de recursos y los peligros del mundo generan presión continuada.
  • Construcción de bases: la base funciona como resultado visible del tiempo invertido y como espacio creativo.

Pickmon apunta directamente a estos elementos. Cada criatura nueva no solo amplía la colección: también incrementa la productividad de la base. Los seres pueden picar piedra, transportar madera, vigilar defensas o salir a combatir, mientras el jugador refuerza su equipamiento.

¿Hasta dónde puede llegar la inspiración?

El caso Pickmon reabre un debate más amplio del sector: ¿cuánta cercanía con marcas conocidas acepta el mercado antes de que jugadores y propietarios de derechos tiren del freno? La historia del videojuego está llena de ideas copiadas, variaciones y “homenajes” a éxitos previos. Basta pensar en la oleada de títulos Battle Royale después de Fortnite o en la cantidad de juegos tipo Soulslike.

La diferencia es que Pokémon es una de las marcas más valiosas del entretenimiento, y Nintendo se caracteriza por vigilar sus derechos con especial dureza. Si un estudio pequeño ofrece criaturas que se ven parecidas y, además, incorpora mecánicas tomadas de un juego que ya estuvo bajo la lupa legal, el riesgo se dispara.

“Nintendo y también los creadores de Palworld podrían intervenir si Pickmon se acerca demasiado a contenidos protegidos; el desenlace sería un precedente para toda la industria.”

Lo que se sabe por ahora (y lo que todavía no está claro)

Pickmon está actualmente en desarrollo. No tiene fecha de lanzamiento confirmada y, por el momento, se contempla una versión para PC. Se indica que el publisher Networkgo respaldará el proyecto. Sobre posibles versiones para consola más adelante, no hay información definitiva.

Juego Plataforma Género
Pickmon PC (previsto) Survival, juego de colección, construcción de bases
Palworld PC, Xbox Survival, juego de colección, shooter
Pokémon (serie principal) Consolas Nintendo Rol, juego de colección

Aún queda por ver si Nintendo o incluso Pocketpair (los desarrolladores de Palworld) intentarán frenar el proyecto o forzar cambios. Si alguno de los grandes actores decide moverse, Pickmon podría desaparecer antes del lanzamiento o verse obligado a rediseñar a fondo elementos clave.

Por qué este tipo de juegos es tan difícil de “atrapar” legalmente

Desde fuera, la reacción suele ser inmediata: “Está clarísimo que es una copia.” Sin embargo, en la práctica los tribunales tienen que delimitar con precisión qué partes de un juego pueden protegerse y cuáles no. Ideas generales como “mundo abierto con monstruos” o “construcción de bases con recursos” se consideran demasiado abstractas para monopolizarlas. Lo que sí puede quedar protegido son personajes concretos, logotipos, nombres y, en algunos casos, sistemas muy específicos.

Por eso estudios como PocketGame apuestan por cambios puntuales en la ejecución: nombres distintos, diseños algo retocados y un sistema de captura con cartas en lugar de bolas. Para parte del público puede parecer una maniobra evidente, pero en lo jurídico puede ser justo lo que determine si una demanda tiene opciones reales o se queda en nada.

Qué pueden sacar los jugadores de esta discusión

A quien le genere dudas apoyar un supuesto “juego clon”, le puede venir bien mirar estos títulos con lupa y hacerse algunas preguntas:

  • ¿Aporta ideas propias o da la impresión de estar hecho a base de calcar?
  • ¿Se desvía jugablemente del referente o solo cambia la superficie?
  • ¿Se copia únicamente la estética o también figuras y nombres centrales?
  • ¿Cómo de transparentes son los desarrolladores al hablar de sus influencias?

A veces, lo que nace como un imitador termina convirtiéndose en un éxito con identidad propia que empuja el género hacia delante. Otras, el conjunto se percibe como simple oportunismo. Pickmon todavía tiene que demostrar en qué lado cae.

También queda en el aire qué implicará este debate para el futuro de los juegos de colección. Si más estudios empiezan a tensar la fórmula Pokémon, podría aumentar la presión sobre Nintendo para modernizarse y arriesgar más… o, por el contrario, endurecer aún más su postura frente a proyectos que se mueven en el límite.

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