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En Rusia mejoraron una de las partes más complejas de los motores de avión: el recubrimiento por magnetrón duplicó la vida útil de las palas.

Hombre con bata azul inspeccionando turbinas metálicas dentro de una cámara con luces y chispas.

En este proceso interviene una instalación rusa de Rostec

Rostec ha anunciado que ha dominado una nueva tecnología para aplicar recubrimientos multicapa nanoestructurados en los álabes de los compresores de motores aeronáuticos. Según la corporación estatal, este avance ha permitido más que duplicar la vida útil de este tipo de componentes.

El recubrimiento se deposita mediante un método de pulverización magnetrón ión-plasma cuadrupolar. Durante el procedimiento, en una instalación de fabricación nacional se genera un plasma del que, con ayuda del magnetrón, se extraen átomos del material del recubrimiento. Después, estos átomos se aceleran mediante un campo eléctrico y se depositan sobre la superficie de la pieza, creando una capa uniforme y resistente.

Desde Rostec señalan que esta tecnología incrementa la resistencia al desgaste de los álabes y refuerza su protección frente a la corrosión gracias a la formación de capas nanocompuestas. Los álabes del compresor se consideran de los elementos más complejos de un motor aeronáutico, ya que trabajan bajo cargas elevadas y afectan directamente a las prestaciones de la planta motriz.

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