Ucrania está probando sobre el terreno un Leopard 1 con la torreta Cockerill 3105, una combinación que podría suponer un salto relevante en capacidades para su parque de vehículos acorazados. El fabricante sostiene que este conjunto destaca por una aptitud de fuego indirecto que “ningún otro carro de combate occidental posee actualmente“. Esta novedad fue ratificada por portavoces de la firma belga John Cockerill tras preguntas de analistas locales en el marco de BEDEX 2026, donde indicaron además que la entrada en servicio del sistema estaba prevista para el 16 de marzo.
Qué incorpora la torreta Cockerill 3105 en el Leopard 1
En el plano técnico, la Cockerill 3105 se articula en torno a un cañón de 105 mm desarrollado por la propia compañía. A este armamento principal se le suma una ametralladora coaxial de 7.62 mm, así como una estación/montura en la que también es posible instalar ametralladoras de 12.7 mm o lanzagranadas de 40 mm. También se conoce que integra un sistema de carga automática con capacidad para alojar entre 12 y 16 municiones, además de un conjunto de cámaras exteriores que proporcionan una visión de 360 grados.
Protección, sensores y equipos de puntería
Según la información oficial disponible, la torreta está construida en aluminio balístico soldado, lo que otorga a la dotación una protección de nivel 5 conforme al estándar STANAG 4569. Para reforzar la autoprotección, incorpora igualmente 8 lanzadores de granadas de humo, sistemas de protección activa e incluso equipos de detección acústica de disparos. Conviene subrayar, asimismo, que la Cockerill 3105 dispone de visores totalmente estabilizados tanto para el tirador como para el comandante, con compatibilidad con visión nocturna y con visión térmica.
Fuego indirecto: elevación del cañón y requisitos de integración
Sobre la citada capacidad de fuego indirecto, analistas ucranianos han señalado que aludiría a la opción de batir objetivos situados más allá de la línea de visión directa del artillero. Esto sería posible gracias a un nuevo sistema de control de tiro y a un cañón con un margen de elevación superior al de otras torretas; en concreto, -10° / +42°. No obstante, también se ha advertido de que el montaje en los Leopard 1 exigiría modificaciones en el casco, sin que por ahora se haya precisado cuánto costarían ni el tiempo necesario, cuestiones especialmente relevantes en el caso de Ucrania. Aun así, Cockerill ya ha planteado a Kiev la posibilidad de equipar con este producto a toda su flota de Leopard 1.
Antecedentes de adaptaciones ucranianas sobre Leopard 1
Aunque el diseño continúa en fase de ensayos, es útil recordar que no sería la primera vez que Ucrania decide alterar las prestaciones de los Leopard 1 cedidos por socios occidentales para ajustarlos a necesidades concretas del combate, incluida, entre otras, la defensa antiaérea. En esa misma línea, llaman la atención las unidades dotadas con sistemas Skyranger 35 desarrollados por la empresa teutona Rheinmetall desde finales del año pasado. Estos sistemas se adquirieron mediante un contrato por una cifra de tres dígitos en millones de euros, aportados por un socio europeo, y se integraron en el chasis del tanque aludido en instalaciones de Rheinmetall Italia S.p.A en Roma.
Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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