Con 143 km de autonomía, el Volkswagen Golf eHybrid nos hace preguntarnos si de verdad necesitamos un eléctrico.
El Volkswagen Golf MK8 se actualizó hace muy poco, una puesta al día más que bienvenida si tenemos en cuenta que esta generación nos acompaña desde 2020. Y, como suele ocurrir, llegan retoques en el diseño, un refuerzo del paquete tecnológico y algún cambio aquí y allá que solo detectan los más observadores.
Ahora bien, Volkswagen ha decidido ir un paso más allá -en realidad, bastante más. Me refiero, claro, a lo que cambia bajo el capó de este Volkswagen Golf 1.5 eHybrid PHEV.
La clave está en la nueva combinación del motor 1.5 eTSI con un paquete de baterías casi el doble de grande respecto al Golf PHEV que conocíamos hasta ahora: de 13 kWh a 25,7 kWh. Como es lógico, la autonomía también se ha disparado casi al doble.
El buen viejo Volkswagen Golf
A simple vista, no resulta sencillo diferenciar este Volkswagen Golf MY2026 del modelo al que sustituye, porque los cambios exteriores son realmente discretos. A quien ya tenga un Golf en el garaje le viene de perlas: ayuda a sostener valores residuales altos en el mercado de segunda mano.
De hecho, las novedades se cuentan con los dedos. El parachoques se ha rediseñado y los faros son más estilizados; opcionalmente pueden ir unidos por una franja LED, con el logotipo de la marca iluminado. Eso sí: toca aflojar un poco más la cartera.
Algo que, en términos de estética, no estaba presente en la unidad que probamos.
También hay llantas con diseño nuevo y, en el acabado Life ensayado, son de 17″. No son especialmente bonitas, pero cumplen muy bien en lo importante: ofrecen un equilibrio logrado entre comodidad y dinamismo.
Por dentro, las variaciones son todavía más sutiles, aunque bastante más relevantes. La pantalla central crece hasta 12,9″ y los nuevos gráficos la hacen algo más clara y sencilla de manejar. Al mismo tiempo, el cuadro de instrumentos es digital en todos los niveles de equipamiento. Ah… y volvemos a ver botones físicos en el interior del Golf.
Es un retorno prudente, pero se nota: el volante dice adiós a los mandos hápticos que montaban algunas versiones de esta generación del Golf. Aunque no lo parezca, durante la conducción marca una diferencia considerable.
Y es que esos controles hápticos no solo reaccionaban a la presión, también al simple contacto, lo que complicaba su uso. Bastaba rozarlos sin querer para activar alguna función de forma involuntaria.
Por lo demás, «en un equipo que gana no se toca». Es decir: la calidad de materiales sigue a buen nivel, el habitáculo continúa siendo amplio y el montaje se percibe sólido, sin grillos ni ruidos parásitos.
La mayor pega está en el maletero, que se queda en 273 litros, 108 litros menos que en los Golf exclusivamente de combustión. Esta pérdida se explica porque el eHybrid necesita alojar la batería bajo el piso del maletero. Es el peaje de una electrificación tan notable.
Casi como conducir un coche eléctrico
La auténtica «joya de la corona» del Volkswagen Golf eHybrid está bajo el capó. El anterior 1.4 TSI «sale de escena» para dejar paso al actual 1.5 TSI: es el mismo bloque de las versiones solo de gasolina, pero integrado en un sistema híbrido plug-in.
Si lo enchufas con frecuencia, apenas lo notarás. La batería duplica tamaño hasta un total de 25,7 kWh, y con ello prácticamente se dobla la autonomía en modo eléctrico: de unos respetables 72 km a unos muy serios 143 km. Para poner en contexto el tamaño de esta batería, la primera generación del Nissan Leaf montaba una más pequeña.
Con estas cifras, ¿realmente hace falta un eléctrico? En el caso de las empresas, esta cuestión suele tener casi siempre la misma respuesta (por motivos fiscales), pero para los particulares la duda es aún más razonable.
Y es que este Golf 1.5 eHybrid PHEV termina siendo una alternativa muy redonda: combina la suavidad y el agrado de uso propios de los eléctricos con la «tranquilidad» de poder hacer viajes largos sin depender de recargas externas.
Además, si tenemos en cuenta que la mayoría de la gente recorre, de media, 30 kilómetros al día, en la práctica podría bastar con cargar casi solo durante el fin de semana.
Típicamente alemán
A ello se suma un comportamiento muy en la línea de otros modelos alemanes, con mucha estabilidad y una alta previsibilidad en carretera. En el caso del Golf, incluso consigue divertir cuando aumentamos el ritmo, y ahí ayuda bastante la potencia combinada del sistema: 204 cv y 350 Nm de par.
Son cifras que, aun así, no penalizan el consumo. En un uso mixto (ciudad y autovía), no llegué a registrar más de 3,0 l/100 km, y eso que gran parte del recorrido ya se hizo sin ayuda de la batería. En total, más de 350 km recorridos.
Sea como sea, el sistema prioriza el modo eléctrico siempre que puede, y se muestra muy eficiente. Por supuesto, con la batería sin carga hay que contar con consumos más altos, que pueden superar los 5,8 litros en carretera; aun así, siguen siendo datos competitivos.
A esto se añaden unos mandos suaves que realzan la agilidad y el confort del conjunto. La dirección es rápida y precisa, y la suspensión gestiona muy bien las más de 1,6 toneladas de esta versión, sin llegar en ningún momento a resultar seca.
Precio competitivo, pero…
El Volkswagen Golf eHybrid Life, como la unidad probada, es el más accesible de la gama con esta motorización híbrida plug-in, con precios desde 41 752 euros. Es el precio de tarifa, aunque conviene vigilar las campañas.
De serie ya incluye un equipamiento bastante completo, aunque sin lujos. Hablamos de llantas de aleación de 17″, climatizador de tres zonas, cruise control adaptativo, pantalla central de 12,9″, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, cámara de marcha atrás y faros full-LED.
Antes de echar las cuentas definitivas, conviene valorar si vas a comprar tu Golf como particular o a través de empresa. Ese factor -además de posibles campañas- puede ser el que incline la balanza.
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