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# Mercedes-Benz GLC eléctrico: primer contacto en carretera

Coche eléctrico Mercedes GLC EV gris estacionado junto a un cargador en un espacio cerrado y moderno.

El nuevo Mercedes-Benz GLC eléctrico no lo va a tener fácil: además de medirse con sus archirrivales alemanes, ahora también tendrá que lidiar con un sueco.


Si el nuevo CLA sirvió para marcar el camino de los próximos eléctricos de Mercedes-Benz, el nuevo GLC llega con el encargo de convertir esa estrategia en una realidad sólida. No en vano, hablamos del modelo más vendido de la marca en todo el mundo.

El reto es enorme. Para Mercedes-Benz, este es uno de esos lanzamientos que no pueden salir mal, sobre todo porque «aterriza» en un segmento donde BMW, Volvo y Audi están marcando el ritmo.

Lo hemos conducido por carreteras nacionales en el Algarve y hemos repasado, punto por punto, las claves de uno de los estrenos más relevantes de Mercedes-Benz en los últimos años. Esto es lo que encontramos:

Juego de luces

El Mercedes-Benz GLC adopta una estética completamente renovada, con un frontal que los diseñadores alemanes describen como una “obra de arte iluminada”.

Al ser un eléctrico, la parrilla va totalmente carenada y, por tanto, carece de utilidad práctica. Aun así, asume un papel esencial en lo visual, porque cambia por completo la «cara» del coche.

También debutan en este GLC los nuevos faros delanteros, que refuerzan la firma luminosa y, en este caso, con un beneficio tangible: Mercedes-Benz afirma que alcanzan una distancia equivalente a seis campos de fútbol, es decir, alrededor de 630 metros.

Frente al GLC de la generación anterior, se nota igualmente el aumento de tamaño: el nuevo modelo crece en todas las cotas, con 13 cm más de longitud (4,85 m), 2,3 cm más de anchura (1,91 m) y medio centímetro extra de altura (1,64 m), además de sumar 8,4 cm de distancia entre ejes (2,97 m).

Digitalización llevada al extremo en el Mercedes-Benz GLC eléctrico

Si aún estáis «asimilando» el espectáculo de luces exterior, «agarraos», porque al abrir la puerta del GLC aparece el mayor panel que Mercedes-Benz ha montado jamás en un coche: el nuevo Hyperscreen cuenta con 39,1” y 99,3 cm de ancho, extendiéndose de lado a lado del salpicadero.

Pese al enfoque ultradigital, el GLC mantiene algunos mandos físicos para funciones esenciales, algo que se agradece y que ayuda a que la conducción sea más segura. El mayor punto débil, quizá, esté en el volante, que necesita controles más directos para tareas tan básicas como «cambiar de pista».

También destaca la calidad percibida del habitáculo: el conjunto se siente sólido y bien rematado, con materiales cuidados. Se puede elegir entre cuero vegan o cuero auténtico, y entre aluminio cepillado o madera.

Conviene subrayar, además, que este SUV puede equipar un techo panorámico con ajuste de opacidad y que, como alternativa, es capaz de recrear el efecto de un cielo estrellado mediante 162 puntos de luz.

Más espacio que nunca

En las plazas traseras se entiende rápidamente dónde han ido a parar esos 8,4 cm extra de batalla: hay margen de sobra para piernas y cabeza, hasta el punto de poder afirmar con tranquilidad que este es el GLC más amplio de la historia.

La mejora también llega al maletero, aunque aquí el salto es menos evidente: en la versión probada, con dos motores eléctricos, el GLC ofrece 570 litros (100 litros más que las versiones PHEV, pero 30 litros menos que las variantes de combustión actuales).

Si a eso se le suman los 128 litros del frunk, la capacidad total se sitúa cerca de los 700 litros, lo que convierte a este en el GLC con mayor capacidad de carga que se puede comprar.

Hasta 713 km de autonomía

Puede que el diseño exterior no convenza a todo el mundo y que el interior resulte demasiado tecnológico para algunos, pero basta con revisar el conjunto técnico para reconocer el trabajo que Mercedes-Benz ha volcado en este modelo.

De entrada, estrena la plataforma MB.EA con 800 V, preparada para cargas de hasta 330 kW en corriente continua (DC): es posible sumar hasta 305 km en solo 10 minutos. Aun así, el sistema eléctrico del GLC también puede operar a 400 V y hasta 100 kW en puntos compatibles.

En corriente alterna, carga de serie a 11 kW, aunque existe la opción de un cargador embarcado de 22 kW por 700 euros.

Por ahora, el Mercedes-Benz GLC eléctrico se ofrece únicamente con una batería de 94 kWh. Con ella, la versión 400 4MATIC (la única conocida hasta el momento) homologa hasta 666 km en ciclo combinado WLTP. Esa cifra puede llegar a 713 km si se añade el paquete Long Range, con un precio de 2950 euros.

Este extra no modifica la capacidad de la batería, pero sí incorpora llantas con un diseño más aerodinámico, suspensión neumática y un eje trasero direccional.

Suspensiones inteligentes

En lo relativo a la «máquina eléctrica», el GLC 400 4MATIC utiliza dos motores (uno por eje) que entregan 360 kW (489 cv) y 800 Nm. Con ese arsenal, acelera de 0 a 100 km/h en 4,3s pese a sus 2,5 toneladas, y la velocidad máxima queda limitada a 210 km/h.

Como sucede en el CLA, el motor trasero va asociado a una transmisión de dos velocidades, pensada para mejorar la respuesta en las salidas y reducir el consumo a velocidades altas. Quien circule a diario por la autobahn lo valorará.

Durante este primer contacto en el Algarve -con tramos de carreteras secundarias, autopista y ciudad- logré registrar consumos entre 14 kWh/100 km y 15 kWh/100 km. Es un dato muy llamativo si tenemos en cuenta el «porte atlético» de este SUV, que en carretera se muestra claramente por encima de la generación anterior.

El Mercedes-Benz GLC sigue siendo, incluso en formato eléctrico, un gran rutero, como siempre. Pero ahora resulta más agradable, más ágil (ayuda el eje trasero direccional) y más confortable que antes. Y, algo que no siempre ocurre, consigue transmitir al asfalto con eficacia todo lo que ofrecen sus motores eléctricos.

Sería injusto atribuirlo a una sola pieza, porque intervienen múltiples sistemas y tecnologías. Aun así, si hubiera que escoger un elemento clave, sería la suspensión neumática inteligente, capaz de anticiparse a las irregularidades del firme.

Gracias a la función Car-to-X -que pone a 16 millones de coches a “hablar” entre sí- el cerebro del GLC puede ajustar electrónicamente los amortiguadores antes de pasar por baches o zonas rotas. A la vez, emplea datos de Google Maps para mantener el coche lo más bajo posible durante el mayor tiempo posible. Con ello se reduce el coeficiente aerodinámico (Cx) hasta 0,26, una cifra notable en un SUV.

También se aprecia un salto importante en la frenada: el GLC integra ahora un sistema centralizado que decide en cada momento si actúa la frenada regenerativa (motores eléctricos) o el sistema hidráulico.

¿Cuánto cuesta?

Con llegada prevista todavía dentro de esta primera mitad del año, el nuevo Mercedes-Benz GLC eléctrico arrancará en 78 mil euros (IVA incluido) para el GLC 400 4MATIC, una cifra por debajo del actual GLC 400 híbrido plug-in.

En verano conoceremos los datos técnicos y las tarifas de la variante de acceso, el GLC 250, con tracción trasera, que se lanzará en septiembre. Además, están planificadas otras dos versiones, aunque por ahora no se han comunicado sus especificaciones.

Si lo comparamos con las alternativas equivalentes de Audi Q6, BMW iX3 y Volvo EX60, el eléctrico de Volvo es el que, sobre el papel, promete más por menos: declara mayor autonomía, es el más rápido y también el más barato.

Aun así, tras este primer contacto, el GLC eléctrico se lleva una nota alta. Destaca en lo más alto del segmento por cadena cinemática y autonomía, ofrece un comportamiento dinámico muy competente, es cómodo y, en conjunto, supone un paso adelante en la trayectoria del modelo.

Sobre el papel, lo tiene todo para triunfar. En el universo de los SUV eléctricos, llega como relevo del EQC (lanzado en 2019), que partía del GLC de combustión y, por ello, arrastraba compromisos en espacio, funcionalidad y eficiencia. No hay otra manera de decirlo: están tan alejados entre sí que no tiene sentido compararlos.

Eso sí, pese a la confianza depositada en esta nueva generación, Mercedes-Benz ya ha confirmado que el GLC con motor de combustión seguirá a la venta durante algunos años más.

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