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Rover de HIGP para explorar Mercurio siguiendo el terminador

Rover explorador en terreno lunar con sol y Tierra visibles en el horizonte oscuro del espacio.

Avanzar por el terminador permitirá operar a temperaturas moderadas y estudiar la superficie del planeta

Investigadores del Instituto de Geofísica y Planetología de Hawái (HIGP) han planteado el concepto de un rover para explorar Mercurio desplazándose a lo largo del terminador, la franja que separa el hemisferio diurno del nocturno. Con este planteamiento se evitarían los extremos térmicos y sus cambios bruscos: en la cara iluminada se alcanzan 427 °C, mientras que en la cara nocturna la temperatura cae hasta −173 °C. En la zona del terminador, en cambio, las condiciones son más estables y sigue habiendo luz solar suficiente para alimentar paneles solares.

Presentación de la idea y contexto

La propuesta se dio a conocer en la conferencia de ciencias lunares y planetarias de 2026 (2026 Lunar and Planetary Science Conference, 57th LPSC (2026)). El vehículo se concibe como una plataforma móvil capaz de mantenerse en esa banda de iluminación para sostener una operación continua sin exponerse a los picos de calor o frío del resto del planeta.

Carga útil científica: espectroscopía y espectrómetros

El rover incorporaría instrumentos orientados al análisis de elementos y minerales, entre ellos espectroscopía láser, espectrómetros de rayos X y de rayos gamma, además de espectrómetros infrarrojos y de Raman (un láser para estudiar la composición molecular, la estructura y el entorno químico de un material sin destruirlo). Con esta instrumentación se pretende caracterizar el regolito de Mercurio, investigar procesos asociados a sustancias volátiles y medir los efectos de la meteorización espacial.

Zonas de interés: “depresiones ricas en volátiles” y polos

Entre los objetivos científicos destacan formaciones geológicas como las “depresiones con alto contenido de sustancias volátiles”, los pozos piroclásticos, las fallas tectónicas y las regiones de bajo albedo, donde podría existir materia orgánica. A ello se suman las regiones polares, que albergan hielo de agua y moléculas orgánicas, consideradas también objetivos prioritarios.

Operación: velocidad, ruta y navegación en el terminador

Para que el vehículo funcione de forma eficaz, su avance debe acompasarse con el movimiento aparente del Sol sobre la superficie mercuriana. En el ecuador, esa velocidad es de aproximadamente 6 km/h, y a la latitud de 45° se sitúa en 4,25 km/h. La ruta se diseñaría para alcanzar los puntos geológicos clave y, al mismo tiempo, esquivar obstáculos del terreno.

Retos tecnológicos: energía y paneles solares

La viabilidad tecnológica exige resolver varios frentes, como desarrollar paneles solares que rindan con ángulos de iluminación bajos y sistemas de almacenamiento energético que permitan una operativa sostenida. Además, serán necesarias soluciones de navegación autónoma capaces de mantener al rover dentro de la banda del terminador.

Con un rover de estas características, la exploración de Mercurio podría aportar datos más completos sobre la formación y la evolución del planeta, su estructura interna y los procesos geológicos que lo modelan.

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