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Ucrania exige una garantía de seguridad de EE. UU. de 20 años para firmar un acuerdo de paz.

Dos personas firmando documentos oficiales frente a las banderas de Ucrania y Estados Unidos.

A medida que Kyiv se aproxima a unas conversaciones que podrían marcar el final de la guerra, el presidente Volodímir Zelenski ha fijado una condición tajante: no habrá acuerdo de paz sin una garantía de seguridad estadounidense a largo plazo y con fuerza legal.

Ucrania supedita cualquier acuerdo de paz a una garantía de Estados Unidos de 20 años

En la Conferencia de Seguridad de Múnich, Zelenski afirmó que Ucrania solo firmará un acuerdo de paz con Rusia si Washington se compromete a una garantía de seguridad de, como mínimo, dos décadas.

Kyiv exige un pacto de seguridad estadounidense “legalmente blindado” de al menos 20 años antes de poder “firmar un acuerdo de paz con dignidad”.

Según Zelenski, los negociadores de Estados Unidos han puesto hasta ahora sobre la mesa una garantía de 15 años. Para Ucrania, eso no basta: el Gobierno en Kyiv quiere un horizonte más largo y compromisos muy concretos incluidos por escrito.

Ese acuerdo no se limitaría al suministro de armamento. También dejaría definido cómo respaldaría Estados Unidos a una prevista fuerza europea de “reaseguramiento” desplegada dentro de Ucrania si finalmente se alcanza un pacto de paz.

La presión para ceder territorio se topa con un “no” rotundo

Zelenski explicó que responsables estadounidenses habían planteado la idea de que, si Ucrania se retiraba de la región del Donbás, la paz podría llegar “lo antes posible”. Esa propuesta, dijo, es inaceptable.

El presidente subrayó que en el Donbás viven millones de ucranianos y que abandonar ese territorio supondría traicionar tanto a los ciudadanos como a los principios por los que Ucrania está luchando.

Para Kyiv, las concesiones territoriales en el Donbás no entran en discusión, al margen de la presión diplomática o de los plazos que se marquen en Washington.

Fricciones entre Estados Unidos, Europa y las expectativas de Kyiv

Entre bambalinas crece la tensión no solo entre Ucrania y Rusia, sino también entre los aliados occidentales de Kyiv. Varios gobiernos europeos se muestran cada vez más frustrados por lo que interpretan como ambigüedad de Estados Unidos respecto a compromisos de seguridad duraderos para Ucrania.

Muchos responsables europeos sostienen que las garantías deben ser claras y públicas antes de que se firme cualquier acuerdo de paz. Temen que una promesa estadounidense imprecisa se deshaga en cuanto haya un cambio de administración en Washington.

Zelenski se alineó con esa inquietud y afirmó que, en las conversaciones, las distintas partes a menudo parecen estar “hablando de cosas completamente distintas”. Desde su punto de vista, demasiados debates en Washington giran en torno a concesiones ucranianas y no a la responsabilidad rusa.

La oferta de Estados Unidos a Europa llega con condiciones exigentes

En Múnich, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, trató de tranquilizar a los aliados al declarar que “Europa y Estados Unidos van de la mano” y al proponer una cooperación más estrecha en seguridad global.

Pero ese planteamiento vino acompañado de condiciones contundentes. Washington, dijo, espera que Europa se alinee en cuestiones como el clima, la migración y los aranceles. Si esas exigencias no se cumplen, Estados Unidos está dispuesto a actuar por su cuenta.

Llamó la atención que Rubio dedicara muy poco espacio en su discurso a la invasión rusa de Ucrania, más allá de afirmar que Washington había presionado a India para que redujera sus importaciones de petróleo ruso. Esa omisión no pasó desapercibida entre los diplomáticos centrados en el frente y en la mesa negociadora de Ucrania.

Adhesión a la UE, elecciones y el reloj de la democracia ucraniana

Zelenski aprovechó su presencia en Múnich para reclamar definiciones sobre la candidatura de Ucrania a la Unión Europea. Algunos responsables de la UE han sugerido 2027 como fecha posible, pero Kyiv pide un compromiso firme y no estimaciones vagas.

Al mismo tiempo, Ucrania afronta presión de Estados Unidos para celebrar elecciones nacionales antes del 15 de mayo. Zelenski rechazó esa idea y sostuvo que una votación solo puede realizarse, como mínimo, dos meses después de un alto el fuego, de modo que colegios electorales y votantes no estén bajo amenaza de misiles y drones.

Kyiv sostiene que unas elecciones libres bajo bombardeo activo serían una fachada de democracia, no una democracia real.

El empuje de Trump por un acuerdo rápido

Donald Trump ha añadido su propia presión al pedir públicamente a Zelenski que “se ponga en marcha” con un acuerdo con Rusia. Según fuentes ucranianas, Trump quiere un pacto en cuestión de meses, pero no ha aclarado qué ocurriría si Kyiv se niega a aceptar su calendario o sus condiciones.

Esa incertidumbre pesa sobre las conversaciones de Ginebra previstas para la próxima semana, donde se espera que negociadores de Ucrania, Rusia y Estados Unidos se reúnan en formato trilateral.

Conversaciones de Ginebra: ataques a la energía, tácticas rusas y el papel de Irán

Zelenski indicó que en Ginebra se tratarán los ataques incesantes de Rusia contra la infraestructura energética ucraniana. Afirmó que no hay una sola gran planta energética en Ucrania que no haya sufrido daños, lo que refleja hasta qué punto la guerra ha golpeado la vida cotidiana, desde la calefacción hasta la industria.

También señaló que Moscú ha sustituido al jefe de su equipo negociador, un movimiento que observa con sospecha. En lugar de apuntar a una nueva estrategia, Zelenski teme que el relevo sea una maniobra para ganar tiempo mientras Rusia mantiene los ataques.

Líderes europeos presentes en la Conferencia de Seguridad de Múnich se mostraron pesimistas ante un avance cercano. Uno de ellos pronosticó al menos otros dos años de guerra y afirmó que Europa todavía dispone de recursos para respaldar a Ucrania durante ese periodo.

El propio Zelenski fijó un listón sombrío para el campo de batalla: dijo que su objetivo militar es llevar las bajas rusas a 50.000 muertos o heridos graves cada mes, con la convicción de que unas pérdidas sostenidas podrían obligar a Moscú a replantearse su estrategia.

Drones iraníes y protestas en las calles de Múnich

El presidente ucraniano lanzó además un duro ataque verbal contra Irán por suministrar drones Shahed a Rusia. Esos drones se han empleado de forma extensa contra ciudades e infraestructuras ucranianas.

“No se debe dar tiempo a regímenes como el de Irán. Cuando tienen tiempo, solo matan más”, argumentó Zelenski.

Sus declaraciones coincidieron con la concentración de hasta 200.000 manifestantes en Múnich que pedían el derrocamiento del régimen iraní. Zelenski afirmó que Ucrania no tenía un conflicto previo con Teherán, pero que la venta de drones que “están matando a nuestra gente” ha convertido a Irán en un contribuyente directo de la guerra.

Cómo podría ser una garantía de seguridad de Estados Unidos a 20 años para Zelenski y Ucrania

Más allá del lenguaje diplomático, la exigencia ucraniana de una garantía estadounidense de 20 años abre preguntas concretas sobre qué incluiría ese acuerdo en la práctica:

  • Suministro de armamento a largo plazo y programas conjuntos de adiestramiento
  • Intercambio de inteligencia y apoyo en ciberdefensa
  • Respaldo de Estados Unidos a una fuerza europea de seguridad en suelo ucraniano
  • Apoyo económico vinculado a la reconstrucción y a la resiliencia energética
  • Pasos claros hacia la integración en la UE y, con el tiempo, posiblemente en la OTAN

Zelenski mencionó asimismo un propuesto “plan de prosperidad” por el que Estados Unidos obtendría acceso a recursos minerales ucranianos a cambio de inversión y apoyo sostenidos. Aseguró que todavía no se han intercambiado términos detallados, pero la propuesta deja ver que los intereses económicos están entrelazados con las conversaciones de seguridad.

Por qué para Ucrania las garantías valen más que las promesas sobre el papel

Para Kyiv, insistir en un acuerdo legalmente vinculante y de varias décadas nace de una experiencia amarga. El Memorándum de Budapest de 1994 ofreció a Ucrania garantías de seguridad de grandes potencias tras renunciar a sus armas nucleares. Esas garantías no impidieron la anexión rusa de Crimea en 2014 ni la invasión a gran escala de 2022.

Una garantía de 20 años respaldada por la legislación estadounidense buscaría evitar otro documento débil y fácil de ignorar. Responsables ucranianos quieren un texto con formulaciones precisas sobre la rapidez con la que llegarían las armas, qué tipo de cobertura de defensa aérea podría proporcionarse y con qué velocidad podrían desplegarse tropas o asesores occidentales en una crisis.

Cuestión Preocupación de Ucrania Resultado deseado
Duración de la garantía de seguridad Miedo a que compromisos a corto plazo se hundan por la política interna de Estados Unidos Tratado mínimo de 20 años, con respaldo transversal
Concesiones territoriales Presión para ceder el Donbás a cambio de una paz rápida Ninguna pérdida formal de territorio ucraniano
Infraestructura energética Persistencia de ataques rusos contra centrales Sistemas de defensa y fondos para reconstrucción rápida
Papel internacional Europa “prácticamente ausente” en conversaciones clave Mayor presencia de la UE en la negociación y en la seguridad de posguerra

Escenarios si Washington acepta… o se desentiende

Si Estados Unidos acepta una garantía de 20 años, Ucrania podría firmar un acuerdo de paz con un respaldo más sólido y una ruta más nítida hacia la adhesión a la UE y la integración en estructuras defensivas occidentales. Eso podría estabilizar Europa del Este a largo plazo, aunque también comprometería a Washington a otro gran papel de seguridad, además de sus obligaciones en Asia y Oriente Medio.

Si Washington se niega o solo ofrece un paquete más débil y de menor duración, Kyiv podría rechazar cualquier acuerdo, y la guerra podría prolongarse durante años. Los Estados europeos quizá intenten construir su propia arquitectura de garantías, pero sin el peso de Estados Unidos, ese esquema se percibiría como más frágil a ojos de Moscú.

Para los ucranianos de a pie, el debate no es teórico. La duración y la solidez de cualquier garantía condicionan si reconstruyen viviendas, reabren fábricas y devuelven a los niños a escuelas cerca del frente, o si se trasladan de forma permanente hacia el oeste. Para los inversores que observan la futura reconstrucción de Ucrania, un compromiso formal y prolongado de Estados Unidos podría marcar la diferencia entre un interés prudente y una avalancha de capital.

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