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Prueba del Citroën ë-C3 Aircross MAX: precio y equipamiento

Coche eléctrico Citroën E3 Air PT blanco estacionado en interior moderno con ventanas grandes y vista urbana.

Incluso en esta versión MAX, la más completa, el Citroën ë-C3 Aircross sigue teniendo en el precio uno de sus grandes argumentos.


El Citroën C3 Aircross apunta a un rival muy concreto: el exitosísimo Dacia Duster. Al igual que el modelo rumano, propone mucho por relativamente poco dinero y, de hecho, va un paso más allá: puede configurarse con hasta siete plazas y cuenta con una variante 100% eléctrica, identificada con la letra “ë”.

Eso sí, no se pueden reunir ambas opciones en un mismo coche. Aun así, me acerqué a esta prueba con bastante interés. Ya había leído la primera toma de contacto de Miguel Dias con el C3 Aircross, pero después de muchos años probando coches, no hay nada como comprobarlo uno mismo.

La unidad analizada es un Citroën ë-C3 Aircross MAX, es decir, el acabado más equipado de la gama. El techo en negro contrasta con el color Rojo Elixir tricapa -probablemente la elección que mejor le sienta a este modelo, en mi opinión- y, junto con las llantas de 17”, deja claro el enfoque: este ë-C3 Aircross viene “con todo”.

Ahora bien, tampoco puedo pasar por alto que el gran gancho de este coche es el precio. En versión eléctrica, es directamente el SUV eléctrico más barato que se puede comprar. Y, incluso en acabado MAX, sigue jugando entre los más económicos.

Eso me lleva a preguntarme por la receta que han encontrado los ingenieros de Stellantis para ofrecer tanto equipamiento por tan poco dinero. ¿Cuál es el coste real de lo barato?

Robustez como primera impresión

Por fuera, la sensación inicial es de solidez. Aunque el Citroën ë-C3 Aircross pertenece al segmento B-SUV, su carrocería resulta generosa en proporciones y la altura libre al suelo es elevada (19 cm), lo que refuerza una imagen de SUV con aspiraciones aventureras.

Al sentarse dentro, esa idea de robustez se mantiene, pero con un planteamiento de diseño minimalista. También llama la atención el volante, de menor tamaño, “a lo” Peugeot.

En los revestimientos hay una mezcla de tejidos con distintos patrones, piel sintética con costuras decorativas a juego y, al mismo tiempo, plásticos rígidos (por ejemplo, en los paneles de las puertas) que no resultan especialmente agradables al tacto. Con todo, el ensamblaje se percibe firme y, por el momento, no aparecen (muchos) ruidos parásitos en el habitáculo.

El confort francés de siempre

Si hay un aspecto en el que cuesta encontrarle grandes pegas al Citroën ë-C3 es en el espacio. Delante, los asientos ofrecen amplios reglajes, buen apoyo y contribuyen a un nivel de comodidad elevado. En la segunda fila, los pasajeros de los laterales agradecerán que no viaje nadie en la plaza central para ir más desahogados, pero, en general, no se viaja nada mal en las plazas traseras del ë-C3 Aircross.

Más atrás, en el maletero, Citroën anuncia una capacidad máxima de 460 litros bajo la bandeja; en la práctica, incluso da la sensación de ser algo más. El suelo es móvil y puede colocarse en dos alturas; en la posición superior queda un hueco adicional bajo el piso, ideal para guardar los cables de carga.

A diferencia de lo que sucede en muchos eléctricos, no hay frunk bajo el capó. Aquí asoman los primeros indicios claros del control de costes.

Presupuesto muy controlado

Para conseguir un precio accesible, es fácil intuir que el desarrollo de este modelo se ha guiado por una contención de costes muy estricta. Al fin y al cabo, no existen milagros financieros y, como cualquier otro coche, debe ser rentable para el fabricante.

Esto se aprecia en la mencionada ausencia de frunk, pero también en un cuadro de instrumentos minimalista, centrado únicamente en lo imprescindible para conducir, y en una pantalla central táctil muy sencilla, con una interfaz que ofrece pocas posibilidades de personalización.

Incluso antes de ponerse en marcha, aparece otro “recorte”, aunque este resulta más desconcertante. En 2025, ¿qué sentido tiene un coche eléctrico en el que hay que introducir la llave en el “contacto” y girarla para arrancar el sistema? Sí, porque “contacto” es algo que, estrictamente, no existe en este ë-C3 Aircross 100% eléctrico. En fin…

Un SUV pensado para la ciudad

Antes de iniciar la marcha, el cuadro indica un 98% de carga y 277 km de autonomía. Esta es la versión con la batería pequeña, de 44 kWh, y una autonomía oficial (ciclo combinado WLTP) de solo 303 km. Mientras tanto, ya ha llegado a Portugal el ë-C3 Aircross con batería de 54,2 kWh (totales), que declara 400 km.

Si le gusta vigilar el consumo medio (como a mí), aquí toca olvidarse: en el Citroën ë-C3 Aircross no existe esa opción. El ordenador de a bordo se limita a mostrar la autonomía restante, el nivel de batería y los kilómetros totales y parciales.

En los primeros kilómetros por ciudad queda claro que el ë-C3 Aircross se mueve en su entorno natural y que el confort marca la pauta.

Esa certeza se confirmó al entrar en autopista: con una carrocería tipo SUV (la aerodinámica no ayuda), solo 113 cv de potencia y una batería de capacidad modesta, el resultado es el esperable: la carga cae a un ritmo algo rápido. En estas condiciones, compensa más optar por carretera nacional y un ritmo más moderado.

Como no hay ordenador de a bordo con consumos, tuve que tirar de calculadora para obtener las medias que quería. Teniendo en cuenta que realicé más trayectos urbanos y suburbanos, incluso logré una media mejor que la oficial: 17,2 kWh/100 km, por debajo de los 18,3 kWh/100 km declarados. En autopista, sin embargo, estaba cerca de 22 kWh/100 km.

Más equipado, pero ¿a qué precio?

El Citroën ë-C3 Aircross resulta atractivo por lo que incluye de serie o disponible en catálogo: iluminación LED, climatizador automático o cámara trasera de ayuda al aparcamiento juegan a su favor.

La pantalla táctil de 10,25” con navegación 3D también se agradece. Aun así, con la conexión inalámbrica al smartphone mediante Apple CarPlay o Android Auto (también presente), la navegación pasa a ser completamente prescindible. Personalmente, me gustaría una interfaz con mayor capacidad de personalización y… ver consumos medios en el ordenador de a bordo (está prevista una actualización).

El Citroën ë-C3 Aircross en acabado MAX, ya con los 900 euros del color Rojo Elixir, tiene un precio de tarifa de 31 790 euros. Y sí: es una cifra difícil de igualar en un coche 100% eléctrico, bien equipado y con espacio para llevar casi de todo.

Lo que se echa en falta en el ë-C3 Aircross

Por el lado menos favorable, en el interior se ven zonas de la carrocería sin revestir, la calidad de materiales deja margen de mejora y lo de tener que introducir la llave en el bombín no parece tener demasiado sentido.

Más allá del aspecto llamativo de la carrocería -especialmente en este color-, el ë-C3 Aircross suma detalles curiosos, como el grabado en el interior de la tapa de la guantera, con algunos de los modelos más conocidos de la marca francesa y el mensaje “Iconic Since 1919”.

También aparecen mensajes positivos para animar en las puertas, lo que me llevó a otro pensamiento: “no basta con parecer, hay que ser”. Y esa fue, precisamente, la sensación final que me dejó el Citroën ë-C3 Aircross: solo parece una propuesta muy interesante con un precio competitivo.

Veredicto

Especificaciones técnicas


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