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CUPRA Raval: primera toma de contacto en modo «ultra secreto»

Coche eléctrico deportivo Cupra Raval color bronce recargando en una cochera moderna y luminosa.

CUPRA está viviendo un auténtico momento dulce. Tras firmar un 2025 histórico, en el que pulverizó todos sus récords de ventas -impulsada por el Formentor y el Tavascan-, la marca ya se prepara para asaltar el territorio que puede marcar su porvenir: el de los eléctricos asequibles.

El ariete de esa ofensiva ya tiene nombre propio: Raval. Después de años de espera (anticipado como prototipo Urban Rebel), el CUPRA más barato está por fin listo, y nosotros ya lo hemos conducido en modo «ultra secreto».

Su presentación oficial no llegará hasta dentro de unas semanas, pero hemos podido ponernos al volante de una unidad de preproducción, completamente camuflada, que dejó señales realmente prometedoras. Te contamos por qué.

ADN CUPRA

Incluso bajo el vinilo que oculta el diseño definitivo, las proporciones del Raval son inconfundibles. Es corto (4,03 metros), ancho y con una postura agresiva que lo separa de inmediato de la sobriedad de otros modelos del Grupo Volkswagen asentados sobre la misma base.

En el Born daba la sensación de que los diseñadores de CUPRA tuvieron que aceptar ciertos compromisos, y el resultado se acercaba a un Volkswagen ID.3 con un «traje» más sofisticado. En este caso, en cambio, se nota una libertad creativa mucho mayor para respetar al 100% el ADN de la marca.

Y eso merece aplauso, especialmente porque será el primer modelo de una nueva oleada de pequeños eléctricos urbanos del Grupo Volkswagen, desarrollados por CUPRA y SEAT en Martorell, Barcelona (España).

En esa «hornada» también se incluyen propuestas como el Volkswagen ID.Polo (que Diogo ya ha conducido), el Skoda Epiq (con primer contacto en vídeo) y el Volkswagen ID.Cross. Por ahora solo se han dejado ver con camuflaje, pero todo apunta a que el Raval será el que apueste por la estética más incisiva de todos.

Los pliegues muy marcados, la firma luminosa afilada y una altura libre al suelo más baja (15mm menos que el ID.Polo) le dan más presencia y una actitud más «rebelde», muy alineada con los valores de esta joven marca española, que encuentra en este modelo un refuerzo clave para su gama.

Interior permanece «oculto»

Del habitáculo vi poco o casi nada. CUPRA se aseguró de tapar todo lo que no fuese imprescindible para conducir: volante, cuadro de instrumentos y asiento del conductor. El resto quedó cubierto con una tela negra.

Aun así, sí se puede adelantar algo: el Grupo Volkswagen ha hecho los deberes y ha decidido abandonar el pequeño monitor de infotainment de solo 5”, presente en la primera generación de eléctricos del grupo y que, además, resultaba difícil de leer.

En su lugar aparece ahora una instrumentación con gráficos completamente nuevos, bastante más agradable a la vista. Puede parecer un detalle menor, pero mejora de manera clara la experiencia de conducción, que además se ve favorecida por una buena postura al volante.

Eso sí: la unidad probada era la VZ, la más potente y deportiva de la gama, así que también llega con ciertos «mimos», como unos asientos de enfoque deportivo y un excelente apoyo lateral. No voy a negar que eso suma, sobre todo si te gusta conducir con un punto más dinámico.

Lo que tampoco pasó desapercibido en este primer contacto fue la visibilidad limitada hacia la zaga. Es verdad que hablamos de un coche compacto, y eso no ayuda, pero en este apartado CUPRA podría (y debería) haberlo resuelto mejor.

Plataforma en estreno

El Raval tendrá el honor (o la responsabilidad, según se mire) de inaugurar la nueva evolución de la plataforma MEB, denominada MEB Plus.

Entre los cambios más relevantes está la adopción de tracción delantera (antes era trasera) y un eje trasero semi-rígido. A todo ello, CUPRA añade su ya conocido sistema de control del chasis, que aporta una versatilidad muy apreciable en este modelo.

En este sentido, creo que el Raval se presta a más escenarios de uso que, por ejemplo, sus «rivales» Alpine A290 o Abarth 600e. Se mostró aplomado a ritmos altos en carreteras de montaña, y también resultó cómodo cuando bajamos el ritmo en ciudad.

Va muy bien asentado sobre el asfalto, el pedal de freno tiene un tarado acertado y la dirección progresiva permite un feeling interesante de lo que sucede en el eje delantero. Y eso es justo lo que queremos ver (o sentir) en un modelo con ADN deportivo, sea eléctrico o de combustión.

Dos versiones a elegir

Por ahora, la marca española solo ha confirmado dos variantes: una de 115 kW (211 cv) y otra de 166 kW (226 cv), llamada VZ, que fue precisamente la que conduje en esta visita a Barcelona.

En cuanto a la batería, CUPRA todavía no detalla cifras. Aun así, basta con mirar la ficha técnica del Volkswagen ID.Polo para entender que la batería NMC debería ofrecer 52 kWh de capacidad y permitir hasta 450 kilómetros de autonomía en la versión menos potente.

¿Nos quedamos aquí?

Probablemente no. Si seguimos tomando como referencia la ficha técnica del «hermano» ID.Polo, aparece una segunda batería -LFP, con 37 kWh- ligada a versiones más modestas, con 85 kW (116 cv) y 99 kW (135 cv).

Creo que, más pronto que tarde, CUPRA podría anunciar algo parecido para este Raval, sobre todo teniendo en cuenta el precio de entrada -como mínimo- ambicioso que se ha marcado para su pequeño eléctrico: desde 26 000 euros.

Pero eso solo el tiempo lo confirmará o lo desmentirá. Lo que sí puedo decir por ahora es que el Raval apunta a ser el mejor eléctrico del Grupo Volkswagen. O, como mínimo, uno de los mejores.

Es verdad que habrá que esperar unos meses para conducirlo sin camuflaje y durante más tiempo, pero las primeras sensaciones difícilmente podrían haber sido más positivas.

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