Hay modelos que marcan época en la historia de BMW y luego está el Serie 3. Es uno de esos nombres que han sobrevivido a generaciones, motores y modas sin perder un ápice de vigencia. Esta octava entrega mantiene esa línea, pero con un giro clave: por primera vez, se presenta como un modelo abiertamente eléctrico.
Se llama BMW i3 y representa el segundo acto de la Neue Klasse, la base sobre la que se apoyarán la mayoría de los BMW de esta década y de la próxima. El primer estreno fue el SUV iX3, que ahora empieza a llegar al mercado. Con el nuevo i3, el parentesco es total: comparten prácticamente todo, desde la plataforma hasta las baterías y la arquitectura electrónica.
En formato berlina, las ventajas aparecen desde el primer vistazo: es más ligero, más bajo y aerodinámicamente más eficiente. El i3 parece hecho para llegar más lejos, en sentido figurado y también literal. A continuación, repasamos su diseño exterior, el habitáculo y las claves principales.
Lo esencial del nuevo BMW i3
Si ya has visto el iX3 -te recomendamos que leas (o releas) nuestro primer contacto-, gran parte de lo que encontrarás aquí te sonará. El punto de partida es idéntico, pero la carrocería cambia por completo el resultado.
La batería mantiene los mismos 108 kWh utilizables del iX3 y adopta la sexta generación de la tecnología eléctrica de BMW, con mejoras de alrededor del 30% en densidad energética y en potencia de carga. Esta última alcanza los 400 kW gracias a una arquitectura de 800 V. ¿La consecuencia? Una autonomía anunciada (provisional) de 900 km (ciclo combinado WLTP), casi 100 km más que en el iX3 equivalente.
La clave está en el perfil. Al ser una berlina más baja, con menor superficie frontal y un coeficiente aerodinámico (Cx) mejor -posiblemente en el entorno de 0,22-, el i3 puede sacar más eficiencia del mismo conjunto motriz.
Interior del BMW i3: el gran salto de la Neue Klasse
Por dentro es donde el cambio se percibe con más claridad. Igual que en el iX3, el cuadro de instrumentos clásico desaparece y deja su sitio a Panoramic Vision, una pantalla que recorre toda la base del parabrisas.
A esto se suma una pantalla central de 17,9″, orientada 3º hacia el conductor, y un nuevo enfoque de interacción: mandos táctiles en el volante y una interfaz más enfocada en quien va al volante.
El espacio interior del BMW i3 también gana con la arquitectura eléctrica. Sin túnel central y con suelo plano, la segunda fila resulta más utilizable. Y más que explicarlo, mira en el vídeo de arriba cómo queda un ocupante de 1,80 m sentado detrás.
Más eficiencia, la misma identidad
Como ocurre con el iX3, la primera variante en llegar será el BMW i3 50 xDrive, con dos motores (uno por eje) y tracción total, que suman 345 kW (469 cv) de potencia y un par máximo de 645 Nm. Más adelante se incorporarán versiones de propulsión trasera, con baterías de menor capacidad y, por supuesto, variantes de alto rendimiento firmadas por BMW M -sí, viene en camino un M3 100% eléctrico.
BMW no ha querido quedarse únicamente en las cifras. Probablemente, el mayor salto de esta generación Neue Klasse esté en el software. En la práctica, estos serán los primeros BMW realmente definidos por software” (SDV o Software Defined Vehicles), donde la red de cerebros electrónicos a bordo y la conexión con el exterior son las que terminan de definir el coche.
En lugar de múltiples unidades de control (una por componente) comunicándose entre sí, la Neue Klasse introduce cuatro “supercerebros” encargados de gestionar todas las funciones del vehículo, desde el confort hasta la conducción.
Uno de ellos se llama “Heart of Joy” y se ocupa de la dinámica. Coordina motor, frenos, dirección y sistemas de estabilidad, con la promesa de una respuesta más rápida, precisa y coherente entre todos los sistemas implicados. Con ello, BMW quiere asegurarse de que, incluso siendo eléctrico, el Serie 3 siga siendo un Serie 3.
Y hablando del BMW Serie 3 con motor de combustión, no va a desaparecer. Se seguirá comercializando en paralelo con el i3 y, ya el próximo año, veremos una nueva generación. El diseño irá «pegado» al del i3, aunque la plataforma seguirá siendo la CLAR, preparada para motores térmicos y soluciones híbridas.
¿Cuándo llega?
La fabricación del nuevo BMW i3 arrancará en la segunda mitad del año, en la planta de Múnich, que se está transformando para producir en exclusiva modelos de la Neue Klasse. Su lanzamiento comercial está previsto para finales de año.
Hasta entonces, queda mucho por conocer: desde las especificaciones definitivas hasta la experiencia al volante. Y, por supuesto, los precios.
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