Tras hacerse un hueco en las calles de Nueva York, Clip Bike -la startup cofundada por el francés Clément de Alcala- llega ahora a Francia. Su propuesta es tan simple como ambiciosa: un módulo capaz de convertir prácticamente cualquier bicicleta en eléctrica en apenas tres segundos. Hablamos con el emprendedor que pretende popularizar la movilidad eléctrica sin obligarnos a cambiar de bici.
Casi todos tenemos una bicicleta vieja o una BTT cogiendo polvo en el garaje. Y, para mucha gente, dar el salto a lo eléctrico implica renunciar a ese objeto con valor sentimental y gastar 2 000 euros en un vehículo pesado y más complejo de lo que necesitan. Justo esa barrera es la que Clip Bike quiere romper. La empresa, creada en 2018 entre Brooklyn y Francia, propone un módulo desmontable que se encaja en la horquilla delantera y hace girar la rueda por rozamiento.
«La idea era poder desplegar la tecnología e-bike a una fracción de su coste, pero también de su complejidad, en distintas zonas del mundo», explica Clément de Alcala, COO y cofundador de Clip Bike, en una entrevista concedida a Presse-citron. Además, el emprendedor se apoya en su experiencia en África Oriental para defender una solución pensada para adaptarse. «Allí, la bicicleta suele ser el único vínculo fiable entre ciudades y pueblos. Quisimos diseñar una solución sencilla para modernizar el parque de bicicletas existente a escala mundial, ya sea en París, Nairobi o Nueva York», resume.
Ni herramientas, ni cables
Aunque el mercado de los kits de electrificación ya existe, a menudo sigue siendo terreno de aficionados avanzados al bricolaje. En muchos casos hay que cambiar una rueda, montar un sensor en el pedalier o cablear una batería al cuadro… una barrera técnica difícil de salvar para una parte del público. «Clip es el primer y único plug and play para transformar una bici clásica sin ninguna herramienta, ni preinstalación», insiste Clément de Alcala.
El dispositivo se presenta como un módulo compacto de 3 a 4 kilogramos: se abre, se fija rodeando la horquilla y listo, según promete Clip Bike. La asistencia se controla con un pequeño mando en el manillar. «Hoy, una bici eléctrica con una batería de 80 kilómetros nos parecía una solución demasiado avanzada y demasiado cara para las necesidades reales», apunta el directivo. Y es que, en la práctica, el 50 % de los desplazamientos urbanos no supera los 5 kilómetros. «Clip aporta una asistencia significativa: *el esfuerzo se divide por 70 % en subida, incluso con carga. Eso reduce la mayor barrera para usar la bici, el esfuerzo y el sudor** *», continúa el COO.
A ello se suma una ventaja clave frente a una de las grandes lacras de las grandes ciudades: el robo. Como el kit se retira en un momento, el usuario puede llevárselo al trabajo o a casa de amigos. «Ya no tienes las limitaciones de dejar una bici cara aparcada en la calle», comenta.
De Brooklyn a Marsella: una vuelta a los orígenes estratégica
Tras dos años de pruebas intensivas en Estados Unidos -donde algunos Clip circulan igual «en Alaska que en Puerto Rico»-, la startup considera que ha llegado el momento de abordar Europa. Para Clément de Alcala, además, supone volver a casa. «** El mercado europeo siempre ha sido el mercado número 1 para nosotros. Es mucho más maduro en tecnología e-bike que en Estados Unidos **», analiza.
Para respaldar el lanzamiento, la empresa se instalará en el sur de Francia. «Nos implantamos de forma estructural con la creación de una oficina de diseño y de ingeniería por la zona de Marsella. Eso nos permitirá desarrollar nuevos productos». De hecho, las preventas ya están disponibles en la web francesa, con entregas previstas para junio de 2026. «Se nota que la revolución está en marcha. En Europa, la gente se ha vuelto lo bastante experta como para entender que existen otras soluciones además de la bici eléctrica todo en uno», observa el emprendedor.
Sustituir el coche en la ciudad
Clip Bike también quiere posicionarse como una alternativa que impulse la sostenibilidad, combinando transición ecológica y transición económica. Sobre la durabilidad, Clément de Alcala lanza un mensaje tranquilizador: «En los componentes fuera de la batería, casi no tenemos incidencias; algunos Clip funcionan a diario desde hace tres años».
La batería -el punto más crítico- está diseñada para alrededor de 500 ciclos de carga, es decir, dos a tres años de uso intensivo antes de que el rendimiento empiece a bajar. Aun así, Clip ya mira más allá. «En el futuro, queremos internalizar el “reacondicionamiento” de nuestras baterías para alargar su vida», anuncia.
Y el plan no se limita a la bicicleta urbana convencional. Desde las oficinas de Marsella ya trabajan en segmentos con gran potencial. «Hay un papel real que desempeñar en la sustitución del coche en la ciudad. Las bicis pensadas para familias o para profesionales hoy son muy poco accesibles porque son demasiado caras», señala Clément de Alcala. Una apuesta por la economía circular que llega en el momento justo, cuando la transformación urbana busca un nuevo impulso.
Comentarios
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!
Dejar un comentario