China sigue poniendo trabas a sus homólogos internacionales. Tras anunciar a comienzos de la semana pasada nuevas limitaciones a la exportación de tierras raras, Pekín comunica ahora más restricciones, esta vez vinculadas a las ventas al exterior de baterías de iones de litio y de los materiales empleados en los cátodos y ánodos de grafito.
De acuerdo con el Ministerio de Comercio chino, a partir del 8 de noviembre estas exportaciones pasarán a requerir una autorización gubernamental. Además, los equipos y las tecnologías relacionados con la cadena de suministro de baterías quedarán sometidos a un control más estricto.
La decisión llega en un momento de fricciones al alza entre Estados Unidos y China, pocos días antes del encuentro entre ambos líderes para abordar un posible acuerdo comercial.
Impacto en Europa: el efecto de las restricciones chinas en baterías
El refuerzo de la supervisión sobre estas exportaciones no golpea únicamente a Estados Unidos. La automoción europea, muy dependiente de estos insumos, también acusa el impacto. Las nuevas limitaciones dificultan los intentos de Europa de recortar su dependencia de Pekín en la transición eléctrica, encareciendo y complicando los proyectos destinados a levantar una cadena de suministro autónoma que pueda competir con los gigantes asiáticos y norteamericanos.
“Acreditamos que el Gobierno chino quiere preservar la liderazgo tecnológica chinesa na cadeia de fornecimento de baterias”, afirmaron analistas del Citigroup Inc a Bloomberg. “Com o novo mecanismo, o Governo terá os meios para gerir as exportações caso considere necessário”, añadieron.
Acciones a la baja
El día del anuncio, varios fabricantes chinos de baterías registraron descensos en bolsa. Contemporary Amperex Technology Co. (CATL) cayó un 7,3% en Hong Kong, mientras que Eve Energy Co. perdió un 10,8% en Shanghái y Tianqi Lithium Corp. retrocedió un 4,4%.
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