De repente, adolescentes se quedan inmóviles en la cama, cierran los ojos y después aseguran que han estado en Hogwarts.
Lo que suena a fanfiction o a ensoñación tiene un nombre propio: shifting. Es una técnica mental con la que, sobre todo jóvenes, dicen “trasladarse” a mundos paralelos elegidos por ellos. En medio del estrés, las noticias de crisis en el feed y la presión por rendir, para muchos funciona como un botón de escape interno: con posibles beneficios, pero también con riesgos claros.
Qué hay realmente detrás del shifting
El término proviene del verbo inglés to shift, que significa desplazar o mover. No se trata de cambiar de lugar físicamente, sino de hacerlo a nivel mental. La dinámica, según quienes la practican, consiste en tumbarse, concentrarse y “mover” la conciencia hacia otro escenario.
El destino puede ser un universo de fantasía de películas, series o libros -por ejemplo el colegio de Harry Potter, la Tierra Media o un mundo de anime-. O también lugares reales: la casa de veraneo de los abuelos, una playa, una ciudad asociada a un recuerdo feliz.
"El shifting funciona como una mezcla de ensoñación intensa, meditación, sueño lúcido y una ligera autohipnosis: se inicia de forma consciente, no aparece por azar durante el sueño."
Quienes entrenan durante más tiempo describen sensaciones sorprendentemente vívidas: olores, tacto, temperatura y sonidos. Desde un punto de vista psicológico, el cerebro estaría usando componentes parecidos a los del sueño, pero de una forma más dirigida y organizada. Dicho de otra manera: sería como escribir fanfiction “en directo” dentro de la cabeza, con banda sonora y atmósfera olfativa incluidas.
Cómo suele ser una sesión típica de shifting
En TikTok, Reddit y distintos foros, adolescentes comparten rutinas muy detalladas. Un formato habitual es el siguiente:
- Se tumban boca arriba, normalmente por la noche, justo antes de dormirse.
- Mantienen los ojos cerrados; el entorno está en silencio y el móvil, en modo silencio.
- Repiten mentalmente afirmaciones (“Ahora me despertaré en mi universo deseado”).
- Se fijan en detalles concretos: ¿a qué huele ese lugar?, ¿cómo se nota el suelo bajo los pies?, ¿quién está a mi lado?
- Para sostener la atención, algunas personas recitan el abecedario, cuentan hacia atrás o visualizan una escalera, peldaño a peldaño.
Muchos relatan señales físicas justo antes de estar “al otro lado”: extremidades pesadas, un leve dolor de cabeza o destellos blancos tras los párpados. En lenguaje psicológico, estas descripciones encajan bastante con un paso a un estado de conciencia alterado parecido al umbral del sueño, con la diferencia de que aquí se intenta conducir de forma intencional.
Por qué el shifting encaja tan bien con la Generación TikTok
La práctica no nació ayer. En foros de Estados Unidos el término ya circulaba a comienzos de la década de 2010. Sin embargo, el fenómeno se disparó durante los confinamientos por la COVID-19: de golpe, millones de adolescentes se quedaron en casa, sin clases presenciales, sin fiestas y sin deporte. La vida cotidiana se redujo a escritorio, pantalla y cama.
"El shifting ofrecía justo lo que a muchos les faltaba: una sensación de control, cercanía con personajes favoritos y, al menos mentalmente, la posibilidad de volver a ampliar el radio de acción."
Quien no podía ir al mar, lo recreaba en su mente. Quien se sentía aislado, “quedaba” en su cabeza con la pandilla de su serie. Y las redes sociales actuaron como acelerador: en TikTok se multiplicaron testimonios, guías y relatos de “éxito” con millones de visualizaciones. Lo que era una práctica de nicho pasó a convertirse con rapidez en una tendencia global, especialmente entre chicas y mujeres jóvenes.
Por qué shiftean más las chicas
Terapeutas e hipnoterapeutas señalan que las chicas jóvenes recurren al shifting con más frecuencia que los chicos de su edad. Suelen hablar con mayor apertura de emociones, conectan intensamente con heroínas literarias y cinematográficas y, a menudo, han tenido contacto temprano con la fanfiction y el rol en comunidades online.
Además, muchos de esos mundos ficticios -internados, reinos de fantasía, escuelas mágicas- presentan un entorno donde la protagonista descubre su poder, encuentra aliados y toma las riendas de su vida. Es, precisamente, lo que no pocos adolescentes echan de menos cuando su día a día está marcado por la sensación de impotencia y la presión por encajar.
Para qué se utiliza el shifting
Los motivos para hacer una sesión son más variados de lo que parece. No se limita únicamente al escapismo, es decir, a huir de la rutina.
| Finalidad | Uso típico |
|---|---|
| Reducción del estrés | Por la noche, antes de un examen, “cambiar” a un paisaje tranquilo. |
| Autoestima | Vivirse como una figura valiente y competente dentro de una serie favorita. |
| Preparación | Ensayar mentalmente una entrevista de trabajo próxima. |
| Creatividad | Probar de forma lúdica historias, personajes o escenarios nuevos. |
| Consuelo | Volver, aunque sea un momento, a la casa de vacaciones familiar de la infancia. |
Algunos portales de empleo incluso mencionan a adolescentes que usan el shifting como entrenamiento previo a entrevistas o presentaciones: “viajan” a esa situación futura, la recorren por dentro y se familiarizan con la sensación de estar allí y actuar con seguridad.
El papel de la comunidad online
Plataformas como TikTok han generado toda una cultura alrededor de la práctica. Circulan los llamados “scripts” (guiones): plantillas escritas donde se define con precisión cómo será el universo deseado. ¿Qué reglas rigen allí? ¿Qué habilidades tengo? ¿Cómo reaccionan los personajes cuando aparezco?
Esos guiones se comparten, se comentan y se adaptan. Los jóvenes comparan experiencias y hablan de “primer shift”, “shift fallido” o “medio shift”. Eso puede crear pertenencia, pero también presión por expectativas: quien no lo “consigue” puede sentirse enseguida como un fracaso, aunque al final no deje de ser una imaginación especialmente lograda.
Entre viaje onírico y huida de la realidad: riesgos para adolescentes
Viajar mentalmente a otros mundos parece inocuo, pero especialistas recomiendan mantener una mirada atenta. La línea entre una pausa reparadora y una escapada peligrosa puede desplazarse sin que nadie lo note.
"El shifting se vuelve problemático cuando la realidad inventada resulta más atractiva que cualquier cosa a la que todavía se le dé una oportunidad en la vida real."
Hipnoterapeutas cuentan casos de jóvenes que cada vez tienen más dificultades para concentrarse en los estudios, la formación o las amistades. Pensamientos del estilo “Esta noche prefiero ir a Hogwarts antes que a esa fiesta” pueden aislar si se convierten en norma.
El riesgo aumenta en quienes ya conviven con depresión, ansiedad o soledad. Si alguien se siente rechazado o sobrepasado de forma constante, el “cine mental” ofrece un espacio donde todo parece controlable: vínculos, conflictos e incluso el propio cuerpo. A corto plazo alivia; a largo plazo, puede agrandar la distancia con la realidad.
Señales de alarma en las que deberían fijarse las familias
- El adolescente pasa cada vez más tiempo solo en su habitación, especialmente tumbado, “para shiftear”.
- Se apagan los contactos reales; los hobbies e intereses pierden peso.
- Habla casi todo el tiempo del universo deseado y apenas menciona el instituto o a sus amigos.
- Dice frases como “Allí estoy mucho mejor que aquí” o “Mi vida real solo es la versión de transición”.
Si aparecen estas señales, conviene hablar con calma: con curiosidad y sin juicio. No se trata de prohibir de inmediato, sino de entender qué busca exactamente allí: ¿seguridad?, ¿reconocimiento?, ¿aventura? A partir de esa respuesta suelen aparecer vías para apoyar cambios en el día a día real.
Qué oportunidades puede aportar aun así
Pese a los puntos críticos, muchos profesionales no descartan el shifting de forma automática. Al contrario: practicado con moderación y conciencia, puede activar recursos útiles.
"Quien utiliza de forma consciente espacios imaginados entrena la concentración, la creatividad y la capacidad de dirigir imágenes internas; habilidades que se trabajan desde hace años de manera deliberada en terapia y coaching."
Por ejemplo, construir mentalmente un lugar seguro y agradable permite recuperarlo después en momentos de estrés. En psicoterapia esto se conoce como el “lugar seguro interior”. Y tanto la psicología del deporte como el coaching para hablar en público emplean ensayos internos: deportistas o músicos visualizan su actuación una y otra vez.
En adolescentes, el shifting puede funcionar como una especie de caja de herramientas mental: se experimentan en roles donde son valientes, ponen límites o saben decir que no. Si esas vivencias no se quedan solo en la fantasía y se traducen poco a poco en conducta real, aumenta la sensación de autoeficacia.
Cómo podría ser un uso saludable del shifting
Puede gestionarse de forma parecida a los videojuegos o a maratonear series: como ocio, pero con límites nítidos. Algunas pautas sencillas ayudan:
- Horarios definidos: no shiftear horas todas las noches; mejor elegir días o franjas concretas.
- Comprobación de realidad: tras la sesión, reconocer deliberadamente qué cosas son buenas y estables en la vida real.
- Vincularlo a objetivos: usar el mundo imaginado para reunir valor de cara a pasos reales (buscar una conversación, redactar una solicitud).
- Hablarlo: comentarlo con amigos o familia, en vez de vivirlo como una vida paralela secreta.
Términos que usan los jóvenes cuando hablan de shifting
Para entender las conversaciones de estas comunidades, suele aparecer un pequeño vocabulario:
- DR (realidad deseada): el universo objetivo al que se quiere shiftear.
- CR (realidad actual): la vida real en el presente.
- Script (guion): descripción escrita de la realidad deseada con reglas, personajes y habilidades.
- Method (método): técnica concreta, por ejemplo la “Raven Method” o la “Staircase Method”, es decir, secuencias mentales específicas.
En español, muchos simplemente dicen “shiftear” o “pasar al otro lado”. Ese lenguaje medio irónico refleja bien la ambivalencia del tema: puede vivirse como algo serio y, a la vez, como un juego, según la persona y su situación vital.
Prácticas relacionadas y ejemplos cotidianos
Para comprender el fenómeno, ayuda compararlo con otras experiencias. Un niño que se pasa horas jugando en el jardín y fingiendo que es pirata usa la misma capacidad básica: una imaginación intensa. En adultos ocurre algo parecido cuando un libro absorbe tanto que se olvida el entorno, o cuando al correr se recrean mentalmente conversaciones enteras.
Un ejemplo funcional: una chica de 16 años, estresada por los exámenes de Selectividad, se tumba por la noche y visualiza una pradera de verano que conoce bien. Oye los grillos, siente el suelo templado, huele la hierba recién cortada. A los 15 minutos se levanta más tranquila y se duerme mejor. En este caso, el shifting opera como relajación autoinducida: no como huida, sino como descanso.
Un ejemplo preocupante: un adolescente que sufre acoso dedica cada minuto libre a vivir como un héroe celebrado en un universo de fantasía. En el instituto se aísla aún más, bajan las notas y se apagan las conversaciones. Ahí, la práctica se parece menos a creatividad y más a una señal silenciosa de ayuda que conviene tomar en serio.
Entre esos dos extremos se mueve hoy el shifting: como tendencia, como válvula de escape, como riesgo y también como espejo de una generación que, en su mente, se concede más libertad de la que el día a día suele permitirle.
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