A medida que envejecemos, muchos procesos del organismo se vuelven más lentos o empiezan a fallar; entre ellos, la regeneración de los tejidos. Un nuevo trabajo describe un enfoque prometedor para acelerar de nuevo esa reparación esencial.
El estudio, realizado por un equipo de la Universidad de California, San Francisco, señala a cuatro factores de transcripción -proteínas que regulan la actividad de otros genes- capaces de producir un efecto rejuvenecedor en las células.
Para comprobarlo, los investigadores aumentaron la producción de uno de esos factores de transcripción en células hepáticas de ratones ancianos. Tras ello observaron varios beneficios: disminuyeron de forma notable la grasa y la fibrosis, y también mejoró la tolerancia a la glucosa; todo ello apunta a un órgano con rasgos más juveniles.
En paralelo, el grupo ajustó los niveles de los cuatro factores de transcripción en fibroblastos humanos cultivados en laboratorio. Los fibroblastos forman parte del tejido conectivo y proporcionan una estructura de soporte alrededor de otras células y órganos. De nuevo aparecieron múltiples indicios de “juventud”, como un aumento de la división celular y mayores niveles de energía.
"Al alterar la expresión génica mediante los factores de transcripción que identificamos, los fibroblastos viejos se comportaron como si fueran más jóvenes y mejoraron la salud de ratones viejos", afirma el bioquímico Hao Li.
Para dar con esos cuatro factores clave, primero compararon fibroblastos humanos jóvenes y viejos con ayuda de un modelo computacional, con el fin de ver cómo cambiaba la expresión génica con la edad.
Con una lista inicial de 200 factores de transcripción que podían estar controlando la “juventud” celular, empezaron a activarlos y desactivarlos de forma sistemática, modificando así qué factores de transcripción se producían.
Ese proceso condujo al conjunto definitivo de cuatro factores de transcripción, que después analizaron con más detalle: E2F3, EZH2, STAT3 y ZFX. Al variar los niveles de estos factores en células del hígado de ratones y en fibroblastos humanos cultivados en placas, las células se desplazaron hacia un estado más propio de la juventud.
El hecho de que estas proteínas funcionaran en dos especies distintas y en diferentes tipos celulares sugiere la posibilidad de un “plano” común, aplicable de manera amplia para reactivar estados juveniles en células envejecidas.
"Estos resultados sugieren un conjunto compartido de requisitos moleculares para el rejuvenecimiento celular y tisular entre especies", escriben los autores en el artículo publicado.
Aun así, la investigación está en una fase temprana: no se está hablando de alargar la vida, regenerar extremidades ni rejuvenecer todo el cuerpo. Por ahora, los datos proceden únicamente de unos pocos tipos celulares.
También hay que tener presente la seguridad a largo plazo. Los experimentos en ratones duraron solo unas semanas, de modo que todavía no se conoce qué consecuencias podría tener, durante periodos prolongados, rejuvenecer células de esta forma. Un exceso de crecimiento celular vinculado a EZH2 se ha asociado con el cáncer.
Con todo, en un contexto de población mundial cada vez más envejecida y longeva, merece la pena seguir investigando posibles estrategias que ayuden a mantener el cuerpo sano durante más tiempo.
"Nuestro trabajo abre nuevas y apasionantes oportunidades para comprender y, en última instancia, revertir las enfermedades relacionadas con el envejecimiento", dice la bioquímica Janine Sengstack.
La investigación se ha publicado en PNAS.
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