Un equipo internacional de investigación del Reino Unido ha descrito un nuevo tipo de grupo sanguíneo que está llamando la atención en el ámbito científico. Esta nueva clasificación recibe el nombre de MAL y se relaciona con un rasgo hasta ahora enigmático presente en la superficie de los glóbulos rojos. El hallazgo tiene implicaciones importantes para las personas con grupos sanguíneos muy raros, en quienes una sola transfusión incompatible puede convertirse en un riesgo vital.
Qué son realmente los grupos sanguíneos
La mayoría de la gente identifica las letras A, B, AB y 0, y quizá también el factor Rhesus (positivo o negativo). Sin embargo, en el laboratorio la realidad es mucho más compleja. En la membrana de los eritrocitos existen cientos de pequeñas estructuras llamadas antígenos: por lo general son proteínas o moléculas de azúcares que funcionan como un “carné de identidad” celular, indicando al sistema inmunitario si esa célula es propia o ajena.
Si una persona expresa, por ejemplo, el antígeno A, se clasifica dentro del grupo A. Quien no presenta ni los rasgos A ni B se asigna al grupo 0. Combinado con el Rhesus, se obtienen las denominaciones habituales como 0+, A– o AB+.
"Los grupos sanguíneos no son más que sistemas de identificación muy finamente definidos en la superficie de nuestros glóbulos rojos."
Estos antígenos determinan si una transfusión de sangre será compatible. Cuando las características no encajan, los anticuerpos del receptor atacan los glóbulos rojos transfundidos. En el peor de los casos, en cuestión de minutos puede desencadenarse un shock con insuficiencia renal y alteraciones de la coagulación.
Mucho más que ABO: más de 300 grupos sanguíneos conocidos
Aunque en la práctica clínica cotidiana suelen priorizarse ABO y Rhesus, la ciencia ya reconoce más de 300 grupos sanguíneos distintos. Se organizan en decenas de sistemas, por ejemplo:
- Sistema YT
- Sistema MNS
- Tipo Bombay
- Lewis
- Duffy
- Diego
Muchos de estos grupos aparecen con una frecuencia extremadamente baja. Se considera grupo sanguíneo raro cuando lo presenta menos de 4 de cada 1000 personas. En Europa, con frecuencia se observa en personas con raíces familiares en África, territorios de ultramar o la región del océano Índico. Solo en Francia se han descrito ya unas 250 variantes raras, y se estima que afectan a aproximadamente 700.000 personas.
El grado de rareza de un rasgo también depende mucho del lugar. Un ejemplo claro: el Rhesus negativo se encuentra en Europa en torno al 15 % de la población, mientras que en China se considera una auténtica rareza.
Un caso médico sin resolver desde 1972
La historia del nuevo sistema MAL se remonta a más de cinco décadas. En 1972, una mujer embarazada ingresó en un hospital de Inglaterra con complicaciones graves. El feto sufría una destrucción intensa de sus glóbulos rojos, y los médicos comprobaron que el sistema inmunitario materno estaba atacando la sangre del bebé.
Los análisis de laboratorio mostraron un patrón poco común: en la superficie de los eritrocitos faltaba un antígeno concreto, que más tarde se denominó AnWj. A escala mundial, alrededor del 99 % de las personas presenta este rasgo. En el 1 % restante no aparece; a veces se debe a enfermedades graves como ciertos cánceres hematológicos y, en otras ocasiones, parece responder únicamente a causas genéticas.
Lo más desconcertante fue que la familia de aquella paciente no encajaba en los esquemas conocidos: varios parientes compartían la misma particularidad sin padecer las enfermedades de base típicas. Se sospechó una variante hereditaria, pero las herramientas disponibles en los años 70 no permitían identificar con exactitud el origen. El caso quedó archivado, aunque el enigma siguió ahí.
La pista genética conduce al sistema MAL y al gen MAL
La situación cambió con las técnicas actuales de secuenciación del genoma. Un equipo del servicio británico de donación de sangre NHS Blood and Transplant revisó muestras antiguas y recientes con un objetivo claro: localizar la causa genética de la ausencia de AnWj en personas sanas, sin cáncer.
En ese proceso detectaron huecos llamativos en el ADN, conocidas como deleciones. El gen afectado, de forma significativa, se llama MAL. Este gen codifica una estructura proteica que se sitúa en la membrana de los glóbulos rojos.
"Las personas sin AnWj no producen una estructura proteica MAL funcional; precisamente ese rasgo constituye la base del nuevo grupo sanguíneo."
Con ello quedó establecida la relación: cuando el antígeno AnWj falta de manera permanente por motivos genéticos, casi siempre existe una alteración en el gen MAL. Por esta razón, los especialistas lo interpretaron como un sistema independiente de grupos sanguíneos: el sistema MAL.
Por qué el grupo sanguíneo MAL es especialmente delicado
Para quienes lo tienen, el nombre puede sonar técnico y distante. Para la medicina transfusional, sin embargo, implica riesgos muy concretos. Las personas cuya sangre no expresa AnWj pueden desarrollar anticuerpos contra ese antígeno. Si durante una operación o tras un accidente reciben sangre con AnWj, su sistema inmunitario puede reaccionar con gran intensidad.
Entre las posibles consecuencias se incluyen:
- destrucción masiva de los glóbulos rojos transfundidos
- fiebre, escalofríos y descenso de la tensión arterial
- daño renal por los restos de las células sanguíneas destruidas
- riesgo de una reacción transfusional mortal
En el embarazo ocurre algo similar. Si una mujer genera anticuerpos contra AnWj y gesta un bebé con sangre AnWj positiva, esos anticuerpos pueden atravesar la placenta y atacar los eritrocitos fetales. En el escenario más grave, el desenlace puede ser como el del caso histórico de 1972.
Nuevas pruebas y más seguridad para pacientes raros
Con la definición del sistema MAL se dispone por primera vez de un marcador claramente delimitado. Los laboratorios pueden desarrollar pruebas basadas en genes que busquen de forma específica alteraciones en el gen MAL. Así se puede identificar a una persona perteneciente a este grupo raro mucho antes de que necesite una transfusión.
En la práctica, esto se traduce en:
- los servicios de transfusión pueden etiquetar donaciones MAL negativas y reservarlas para receptores compatibles
- es posible detectar y vigilar precozmente a gestantes con riesgo
- los especialistas en transfusión pueden buscar donantes adecuados en casos complejos de forma dirigida, también a nivel internacional
"Cada nuevo grupo sanguíneo definido reduce el riesgo de que los pacientes raros se conviertan en una excepción peligrosa durante una transfusión."
Cómo los grupos sanguíneos raros condicionan el día a día hospitalario
Para la mayoría de la población, la determinación estándar de ABO y Rhesus es suficiente. Pero quien presenta una combinación extremadamente infrecuente no puede recibir, en una urgencia, cualquier concentrado de hematíes. A menudo, laboratorios especializados deben localizar una unidad adecuada en bases de datos y, en ocasiones, solicitarla incluso fuera del país.
En estos casos se habla de pacientes “raros, pero muy relevantes”. Son pocos, pero cuando necesitan sangre, cada hora cuenta. El sistema MAL encaja en este panorama: poco conocido y poco frecuente, pero decisivo cuando la situación se vuelve crítica.
Conocimientos básicos: cómo se determina un grupo sanguíneo
La determinación clásica se realiza en el laboratorio con reactivos sencillos. Se mezclan anticuerpos frente a A, B y el factor Rhesus con una muestra de sangre. Si las células se aglutinan, el profesional concluye que ese rasgo está presente.
En los grupos raros, este enfoque se queda corto. Entonces se emplean métodos más avanzados, como:
- Serología ampliada: se usan sueros de prueba contra antígenos poco comunes para identificar patrones de reacción.
- Análisis genético: se leen fragmentos concretos del ADN para detectar variantes en genes de grupos sanguíneos.
- Estudios familiares: ante hallazgos llamativos, también se analiza a familiares para comprender la herencia del rasgo.
El sistema MAL pertenece claramente a la segunda categoría: sin análisis genético, sería muy difícil identificar a estas personas con seguridad.
Qué puede aprender un público no experto del descubrimiento de MAL
La investigación sobre grupos sanguíneos “exóticos” puede parecer, a primera vista, un área extremadamente especializada. Aun así, deja varias lecciones prácticas. Si alguien sabe que en su familia han existido problemas durante transfusiones o embarazos, conviene mencionarlo siempre en la anamnesis y al ingresar en un hospital. Ese dato puede ser determinante para que el equipo médico solicite pruebas adicionales.
También resulta útil disponer de una tarjeta o registro actualizado del grupo sanguíneo. Al menos recoge los rasgos más comunes. En donantes con combinaciones inusuales, los servicios de sangre suelen ampliar por iniciativa propia los análisis. De ese modo salen a la luz muchos de los grupos raros.
A veces la investigación en grupos sanguíneos queda en segundo plano frente a campos como la oncología o la cirugía cardiaca. Sin embargo, el nuevo tipo MAL ilustra con claridad cómo un pequeño detalle molecular puede marcar la diferencia entre una transfusión rutinaria y una situación excepcional con riesgo de muerte.
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