Para 2035, el perfil de los cielos y las costas de Francia podría ser muy distinto, a medida que los paneles solares y los aerogeneradores reconfiguren discretamente la red eléctrica.
Entre despachos de París y Bruselas, los responsables de planificación energética están volviendo a trazar mapas, ajustando normas y acelerando licitaciones: Francia se prepara para girar con decisión y dejar atrás su histórica dependencia de la nuclear como único gran pilar.
Francia se toma en serio una carrera de crecimiento renovable
Según las nuevas proyecciones de la consultora GlobalData, la potencia renovable instalada en Francia podría pasar de 59.1 GW en 2024 a 163.1 GW en 2035. En la práctica, eso supone casi triplicar la capacidad verde en solo once años, con una tasa media de crecimiento anual cercana al 10 %.
"Para 2035, casi tres cuartas partes de la capacidad eléctrica instalada de Francia podría proceder de fuentes renovables, lideradas por la solar y la eólica."
Este giro no expulsaría a la nuclear del sistema. Más bien, la recolocaría como tecnología de columna vertebral, mientras que las renovables asumirían buena parte del aumento de demanda, de las necesidades de flexibilidad y de los objetivos climáticos marcados por la normativa de la UE.
La solar toma la delantera en el nuevo mix eléctrico de Francia
La gran novedad está en tejados, campos y cubiertas sobre aparcamientos. Se espera que la potencia solar francesa se dispare de 30.5 GW en 2024 a aproximadamente 111.2 GW en 2035. Con ese salto, la solar se convertiría en el principal motor de la nueva capacidad eléctrica del país.
De los tejados a la agrivoltaica: así escala la energía solar
El impulso viene, en gran medida, de las políticas públicas. En la actualidad, el Estado francés orienta la fotovoltaica en tres líneas principales:
- Grandes plantas solares, especialmente en el sur y el suroeste
- Proyectos de cubiertas tipo marquesina en aparcamientos y centros logísticos
- Agrivoltaica y autoconsumo en cubiertas de explotaciones agrícolas, viviendas y naves
Los sistemas agrivoltaicos -donde los paneles comparten suelo con cultivos o pastoreo- tienen un papel clave. Permiten al agricultor sumar una vía adicional de ingresos y, al mismo tiempo, proteger cultivos sensibles frente al calor y el granizo. En un contexto de calentamiento, esa combinación de energía y resiliencia resulta atractiva tanto para propietarios de tierras como para quienes diseñan la política pública.
Las grandes cubiertas de aparcamiento en torno a hipermercados, estadios y áreas empresariales también aportan victorias rápidas. Suelen contar ya con conexión a la red, evitan choques por el uso del suelo y, a menudo, encajan con objetivos locales de calidad del aire y mitigación del calor.
"La solar pasaría de ser un actor secundario por detrás de la nuclear y la hidráulica a convertirse en un pilar central del sistema eléctrico francés, transformando el cómo y el dónde se produce la electricidad."
Energía eólica: avances constantes en tierra y salto en el mar
Mientras la solar acelera, la eólica afianza su hueco en el mix francés. La eólica terrestre crece con más calma, de 22.9 GW hoy a alrededor de 36 GW en 2035, pero la eólica marina aporta el mayor salto relativo.
Eólica terrestre: repotenciar pesa más que los macroproyectos desde cero
Los nuevos parques eólicos en tierra siguen chocando con una oposición local intensa: desde preocupaciones por el impacto visual hasta conflictos por biodiversidad o cuestiones de radar militar. Los plazos de autorización continúan siendo largos, y en algunas regiones los mejores emplazamientos ventosos ya están muy ocupados.
Por ello, gran parte del incremento llega por la vía de la "repotenciación" de instalaciones existentes. Los promotores desmontan aerogeneradores antiguos y de menor tamaño para sustituirlos por menos máquinas, pero más potentes. Con esta estrategia se obtiene más energía con la misma huella (o incluso menor) y suele ser más sencillo negociar con comunidades que ya conviven con turbinas en el entorno.
Zonas como Hauts-de-France, Grand Est y Occitanie siguen siendo esenciales en este esfuerzo, gracias a buenos recursos eólicos y a conexiones a la red ya disponibles, aunque la resistencia local continúa condicionando el diseño de los proyectos y sus calendarios.
Eólica marina: Bretaña y Normandía se lanzan al mar
La eólica marina es la que muestra la expansión más ambiciosa. Desde unos modestos 1.5 GW actuales, la potencia podría elevarse hasta cerca de 10.7 GW en 2035, a medida que entren en funcionamiento grandes parques frente a las costas atlánticas y del canal de la Mancha.
El Estado francés recurre ahora a contratos por diferencia (CfDs) para dar estabilidad de ingresos a los desarrolladores offshore. Este mecanismo fija un precio de ejercicio para la electricidad, reduciendo la exposición a las oscilaciones del mercado mayorista y facilitando la financiación de proyectos de larga vida.
Los principales emplazamientos frente a Bretaña y Normandía sostienen este empuje. Combinan vientos marítimos regulares con puertos de aguas profundas y una cadena de suministro nacional cada vez más madura para cimentaciones, cables y subestaciones.
"La eólica marina flotante, todavía en una fase temprana, podría seguir a los proyectos de cimentación fija y abrir a las turbinas aguas más profundas en la década de 2030."
La nuclear se mantiene mientras la red se transforma
Un parque nuclear en gran medida estable
GlobalData prevé que la potencia nuclear francesa suba solo ligeramente, de 61.4 GW en 2024 a alrededor de 63 GW en 2035. Es un aumento mínimo; responde sobre todo a extensión de vida útil y sustituciones, no a una nueva oleada de unidades.
El programa Grand Carénage, puesto en marcha hace una década, busca llevar muchos reactores actuales hacia 50 o incluso 60 años de operación, siempre supeditado a las comprobaciones de seguridad. A la vez, Francia se ha comprometido a construir seis nuevos reactores EPR2, aunque el calendario sigue siendo incierto a la vista de retrasos y sobrecostes anteriores en el sector nuclear.
Es probable que la nuclear continúe siendo la principal fuente de generación eléctrica real por su alto factor de capacidad. Aun así, su peso dentro de la potencia instalada disminuye conforme la solar y la eólica se expanden por todo el país.
De un sistema de pilar único a un sistema de varios pilares
Históricamente, Francia se apoyó en un gran pilar: la nuclear. El sistema que se perfila se parece más a un trípode. La nuclear aporta carga base y estabilidad; las renovables suministran kilovatios-hora baratos y bajos en carbono; y los activos flexibles (almacenamiento, gestión de la demanda, interconexiones e hidráulica) absorben picos y vaivenes meteorológicos.
"En lugar de elegir entre nuclear y renovables, Francia intenta orquestar ambas tecnologías dentro de un sistema eléctrico más amplio y flexible."
Una estrategia más nítida, pero cuellos de botella persistentes
La alineación regulatoria reduce la brecha de inversión
El último Plan Nacional Integrado de Energía y Clima de Francia (NECP 2024) y la programación energética plurianual actualizada ofrecen a los inversores una trayectoria más legible. Los esquemas de apoyo están migrando de tarifas reguladas fijas a subastas competitivas con CfDs, más próximas a las que ya utilizan Alemania, el Reino Unido y España.
Un plan de hidrógeno de 7.000 millones de euros impulsa electrolizadores alimentados con electricidad baja en carbono, mientras que el operador de red RTE invierte con fuerza en líneas de alta tensión, control digital e interconexiones. El objetivo de estas actuaciones es integrar renovables variables sin comprometer la seguridad de suministro.
Permisos, litigios y recortes de producción frenan el despliegue
Pese a ello, persisten frenos estructurales. La tramitación sigue alargándose, en especial para la eólica terrestre, donde los proyectos pueden pasar años atascados en tribunales por impugnaciones locales o preocupaciones ambientales.
La conexión a red también va por detrás en varios puntos críticos, como Occitanie y Nouvelle-Aquitaine. En esas zonas, plantas solares y parques eólicos suelen esperar ampliaciones de subestaciones o nuevas líneas. Cuando la generación crece más rápido que la infraestructura, los operadores empiezan a recortar la producción, desperdiciando viento y sol disponibles porque la red no puede evacuar esa energía.
"El aumento de los recortes de producción señala una paradoja: los proyectos renovables avanzan más rápido que los cables y las subestaciones destinados a transportar su electricidad."
Cómo se compara Francia con sus vecinos europeos
Francia aspira a situarse entre los países más destacados de Europa en renovables, pero la competencia es fuerte. Varios Estados de la UE iniciaron antes la transición y a un ritmo superior.
Capacidad renovable prevista en 2035 (países seleccionados)
| País | Renovables en 2024 (GW) | Renovables en 2035 (GW) | Fuentes principales |
|---|---|---|---|
| Francia | 59.1 | 163.1 | Solar, eólica, hidráulica |
| Alemania | 147 | 215 | Solar, eólica terrestre |
| España | 73 | 160 | Solar, eólica, almacenamiento |
| Italia | 63 | 130 | Solar, eólica, bioenergía |
| Países Bajos | 37 | 70 | Eólica marina, solar |
| Dinamarca | 12 | 35 | Eólica terrestre y marina |
Alemania continúa liderando en potencia instalada total y prevé grandes incorporaciones tanto en solar como en eólica terrestre. España avanza con rapidez, sobre todo en solar a gran escala, combinada con almacenamiento en baterías. Países Bajos y Dinamarca, aunque más pequeños, muestran una fortaleza desproporcionada en eólica marina, apoyada por industrias marítimas potentes y una elevada aceptación social de las turbinas en el mar.
La apuesta francesa es distinta: aprovechar su legado nuclear mientras recupera terreno en eólica y solar, y mantener la hidráulica como recurso estabilizador. Si las proyecciones se cumplen, el país pasaría de un término medio a situarse entre los líderes en capacidad renovable total, aunque quizá sin encabezar la clasificación.
Qué implica esto para facturas, empleo e industria
Efectos en consumidores y economías locales
Más renovables no solo modifican el mix eléctrico, sino también el reparto de beneficios. Los hogares y empresas que instalan solar en cubierta o se integran en comunidades energéticas ganan cierta protección frente a la volatilidad de los precios de mercado. Los agricultores que alojan proyectos agrivoltaicos suman una nueva fuente de ingresos que puede estabilizar la renta en años de malas cosechas.
A escala regional, puertos como Le Havre, Saint-Nazaire o Brest quieren captar trabajo de fabricación, ensamblaje y mantenimiento asociado a la eólica marina. Eso se traduce en nuevos empleos industriales, programas de formación y la oportunidad de reconvertir antiguos enclaves de combustibles fósiles hacia tecnologías bajas en carbono.
Riesgos y preguntas abiertas
Esta aceleración también entraña riesgos. Las cadenas de suministro de turbinas, paneles, transformadores y equipos de red siguen tensionadas, y una fuerte dependencia de importaciones desde Asia deja a Europa expuesta a tensiones comerciales. La contestación local a grandes proyectos podría intensificarse si las comunidades perciben que se las excluye de la toma de decisiones o que no participan de los beneficios económicos.
Equilibrar una cuota tan alta de eólica y solar variables exigirá más almacenamiento, una gestión de la demanda más inteligente e interconexiones sólidas con vecinos como España, Alemania y el Reino Unido. La modernización de la hidráulica y las plantas de biogás flexibles pueden ayudar, pero no eliminarán por completo la necesidad de nuevas herramientas de balance.
De momento, las cifras apuntan a que Francia se prepara para un cambio real en su paisaje energético. La próxima década dirá si esta mezcla de reformas, extensión de vida de la nuclear y un despliegue renovable agresivo logra llegar a tiempo, sin poner al límite la red ni desencadenar una reacción política en contra.
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