El estallido del conflicto en Irán ha provocado una escalada muy brusca de los precios de la energía y de los combustibles en prácticamente todo el mundo. Para amortiguar el golpe, tanto en los hogares como en el tejido empresarial, numerosos países han empezado a desplegar medidas de contención; aun así, ha sido en la vecina España donde se ha ido más lejos.
Aunque España se contó entre los países que más tardaron en reaccionar ante el encarecimiento, esta semana presentó una de las propuestas más amplias para responder a la subida, con medidas que se traducen en un ahorro que puede alcanzar los 30 céntimos por litro.
Para lograr esa rebaja, el Consejo de Ministros español dio luz verde a un plan de más de cinco mil millones de euros, vigente hasta el 30 de junio. Entre las 80 iniciativas anunciadas por el Gobierno de Pedro Sánchez, una de las principales consiste en recortar el IVA de todas las formas de energía (combustibles, gas natural y electricidad) del 21% al 10%.
Los sectores más expuestos a la crisis -transportistas, agricultores y pescadores- disponen además de un descuento extra de 20 céntimos por litro en el gasóleo profesional.
Junto a lo anterior, también se han reducido o suspendido otros tributos, como el impuesto especial sobre los hidrocarburos. El paquete del Ejecutivo español incluye igualmente impuestos ligados a la producción y al consumo de electricidad, con una previsión de reducción del 13% en la factura de la luz.
¿Cuál es el precio de los combustibles en España?
Si, por regla general, el litro en España ya solía costar entre 15 y 20 céntimos menos que en Portugal, las nuevas medidas han ampliado de forma notable esa diferencia. Desde su entrada en vigor el fin de semana pasado, el precio medio del gasóleo simple ha caído 17 céntimos por litro, hasta 1,772 €/l, mientras que la gasolina ha bajado 21 céntimos por litro, hasta 1,579 €/l.
Compara el precio medio de los combustibles entre Portugal y España, ayer, 24 de marzo:
Al observar los precios medios en ambos países, llenar un depósito de 50 litros en España supone un ahorro directo de más de 17 euros en gasolina y de más de 14 euros en gasóleo, en comparación con Portugal.
Portugal también aplica «descuento fiscal»
El «descuento fiscal» en España es significativo, pero Portugal también utiliza ese mecanismo, aplicado sobre el ISP (Impuesto sobre Productos Petrolíferos y Energéticos) y el IVA. Desde el inicio del conflicto, el Gobierno comunicó un refuerzo de ese descuento extraordinario, que se aplica de forma acumulativa frente al precio de referencia registrado el 6 de marzo. El importe total, sin embargo, es muy inferior al observado en España: 4,7 céntimos por litro en la gasolina simple y 9,3 céntimos por litro en el gasóleo simple.
En Portugal, desde el inicio del conflicto y hasta el último lunes (23 de marzo), el gasóleo simple ya acumula un incremento de 41,1 céntimos por litro y la gasolina simple de 21,7 céntimos. En España, ya con las medidas más recientes incluidas, esas cifras son, respectivamente, 33,3 céntimos por litro y 9,7 céntimos.
Además, el Ejecutivo anunció un mecanismo extraordinario para el gasóleo profesional, que contempla un reembolso adicional de 10 céntimos por litro, hasta un máximo de 15 mil litros por vehículo, durante tres meses. Por otro lado, el Gobierno también comunicó el aumento de la ayuda de la bombona de gas solidaria hasta 25 euros, igualmente por un periodo de tres meses.
Qué están haciendo otros países europeos
Portugal y España no son los únicos en impulsar medidas para mitigar el aumento del precio de los combustibles. Alemania, por ejemplo, estudia prohibir que se suban los precios más de una vez al día, con un ajuste fijado al mediodía, al tiempo que mantiene el boicot al gas ruso.
En Francia, la petrolera TotalEnergies ha asumido el protagonismo al limitar voluntariamente los precios en sus estaciones. Italia ha preferido recurrir al excedente de recaudación del IVA para compensar a los consumidores y, además, ha anunciado sanciones para las empresas que inflen los márgenes de beneficio durante la crisis.
Fuera de la Unión Europea, el Reino Unido adoptó dos medidas de mayor alcance: la congelación de las facturas de electricidad y gas hasta finales de junio -un ahorro medio de 117 libras (alrededor de 135 euros al tipo de cambio actual) por hogar- y un fondo superior a 53 millones de libras (61 millones de euros) destinado a familias que dependen de calefacción a gasóleo.
Fuera de Europa: medidas más drásticas
La escasez energética está empujando a varios países asiáticos a decisiones que, hasta hace poco, habrían parecido impensables. En Sri Lanka, el sector público cierra todos los miércoles y el combustible ha pasado a estar racionado: los coches solo tienen derecho a 15 litros por repostaje y las motos a cinco litros. En Myanmar, la respuesta ha sido distinta, pero igual de llamativa: los vehículos privados únicamente pueden circular en días alternos, determinados por el número de matrícula.
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