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Nueva tecnología de níquel y carbono promete abaratar y ampliar el uso de pilas de combustible

Joven científico en bata blanca examina muestra de material en laboratorio con objetos sobre mesa.

Contexto: por qué las pilas de combustible siguen dependiendo de metales caros

Los investigadores de Cornell University han presentado un nuevo catalizador para pilas de combustible que evita recurrir a metales preciosos como el platino o el paladio. Su propuesta se basa en níquel recubierto de carbono y ofrece una actividad elevada en un entorno alcalino, lo que abre la puerta a un uso mucho más amplio.

En los sistemas tradicionales, las pilas de combustible suelen funcionar en medio ácido, donde la estabilidad del catalizador exige metales nobles. Ese requisito dispara el precio y frena la implantación de la tecnología. El enfoque alternativo apuesta por el medio alcalino, donde pueden emplearse metales más baratos -como níquel, hierro y cobalto- que resultan entre 500–1000 veces menos costosos.

Catalizador de níquel con recubrimiento de carbono: cómo se resuelve el problema químico

El gran obstáculo de las pilas de combustible alcalinas era la baja velocidad de la reacción de oxidación del hidrógeno. Aunque el níquel es un candidato atractivo, se oxida con rapidez y pierde rendimiento. Para sortear esa limitación, el equipo protegió el níquel con una película muy fina de carbono tipo grafeno, de apenas 3–4 átomos de espesor.

Esa capa actúa como barrera: dificulta la oxidación del níquel y, al mismo tiempo, mantiene su actividad catalítica, evitando el deterioro que había lastrado este tipo de sistemas.

Rendimiento medido y evidencia experimental a escala atómica

En las pruebas, el catalizador alcanzó una potencia de 1 W por centímetro cuadrado, por encima de los objetivos del Departamento de Energía de EE. UU. para pilas de combustible que sí emplean metales preciosos. Con ese nivel de desempeño, la solución se sitúa en un terreno competitivo frente a las tecnologías convencionales.

El material se evaluó en condiciones que reproducen el funcionamiento real de una pila de combustible. Los resultados indicaron que el recubrimiento de carbono impide de forma eficaz que el oxígeno penetre hasta el níquel, conservando sus propiedades. Esta conclusión se apoyó en imágenes a nivel atómico obtenidas mediante microscopía.

Durabilidad actual y aplicaciones previstas

Por ahora, la vida útil del sistema ronda las 2000 horas, por debajo del objetivo de 15 000 horas. Aun así, los investigadores sostienen que mejoras de ingeniería permitirán acercarse a la estabilidad requerida, ya que la química fundamental de la reacción ha demostrado funcionar.

De cara a su adopción, la tecnología se perfila para el sector de la automoción y también para generadores estacionarios y móviles. Además, encaja en esquemas de suministro eléctrico descentralizado, con especial interés para zonas remotas.

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