La Unión Europea (UE) comunicó ayer, 4 de marzo de 2026, el lanzamiento de una nueva iniciativa destinada a reforzar la producción local y a dar impulso a la industria europea. La estrategia “Made in Europe”, enmarcada en el Industrial Accelerator Act (Ley del Acelerador Industrial), exigirá que los automóviles nuevos fabricados en Europa incorporen un porcentaje mínimo de materiales y componentes de origen europeo.
Con esta medida, Bruselas pretende blindar la industria del continente frente a una competencia internacional intensa -especialmente la procedente de China-, consolidar las capacidades productivas europeas, estimular la demanda de tecnologías y productos limpios fabricados localmente y salvaguardar una de las mayores bases industriales de la Unión.
El objetivo marcado es que, para 2035, la producción industrial alcance el 20% del PIB de la UE, frente al 14% actual, con el fin de evitar la pérdida de hasta 600 mil empleos en el sector de la automoción y, al mismo tiempo, generar alrededor de 150 mil nuevos puestos en otros ámbitos industriales.
Sectores estratégicos en foco: “Made in Europe” y la Ley del Acelerador Industrial
El Industrial Accelerator Act fijará requisitos específicos de contenido local en sectores considerados estratégicos, como el acero, el cemento, el aluminio, la automoción y las tecnologías de cero emisiones. Además, el marco podría ampliarse a otras industrias de alto consumo energético, como la química.
La Comisión remarca que, a día de hoy, estos sectores soportan presiones competitivas y estructurales, una reducción de la producción en Europa, un ritmo lento de inversión en descarbonización y distorsiones de mercado, entre ellas subvenciones desleales fuera de la UE.
El reglamento permite la inversión extranjera directa, pero introduce condiciones para proyectos de gran envergadura. Por ejemplo, si un único país controla más del 40% de la capacidad mundial de un sector estratégico y la inversión supera 100 millones de euros, el proyecto deberá crear empleo de alta calidad, estimular la innovación y el crecimiento, y aportar valor real a la UE mediante la transferencia de tecnologías y competencias, además de cumplir los requisitos relativos a los contenidos locales.
Asimismo, deberán garantizar “un nivel mínimo de empleo europeo del 50%, asegurando que las empresas y los ciudadanos se beneficien, junto con los inversores”. Con ello, la Unión Europea busca que las inversiones se traduzcan en ventajas tangibles para la economía local, reforzando la seguridad económica y la resiliencia de las cadenas de suministro.
La Ley del Acelerador Industrial incorpora también un procedimiento digital único de concesión de permisos, pensado para simplificar y acelerar los proyectos industriales en la UE, reduciendo la burocracia sin comprometer la calidad ni la sostenibilidad.
Próximos pasos
El reglamento propuesto pasará ahora a la fase de negociación entre el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE, antes de su aprobación y de su entrada en vigor.
Los fabricantes de automóviles mantienen posiciones enfrentadas respecto a estas medidas. Algunos productores europeos que dependen de China para baterías y componentes han expresado inquietud por el impacto en los costes y en la competitividad, mientras que otros constructores han respaldado las nuevas normas al considerar que pueden proteger la producción local y fortalecer el empleo.
“Ante una incertidumbre global sin precedentes y una competencia desleal, la industria europea puede contar con las disposiciones de este acto para impulsar la demanda y garantizar cadenas de suministro resilientes en sectores estratégicos”.
Stéphane Séjourné, vicepresidente ejecutivo de Prosperidad y Estrategia Industrial
La aplicación se realizará de forma gradual a lo largo de tres años, de manera que la industria pueda adaptarse progresivamente a las nuevas exigencias de contenido local y de producción limpia.
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